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Tres Almas, Un  Solo Cuerpo

Semanas, meses pasaron desde el ultimo capitulo, pero finalmente aqui esta!

Espero que les guste c: Los comentarios siempre son bien recibidos!

Capitulo 1 –Pereza

Capitulo 2 –Esa Noche

Capitulo 3 –Quebrado

Los días pasaron de manera rápida,
entre el trabajo, las audiencias, la semana llego rápidamente al viernes, en
esos días mi curiosidad había aumentado demasiado, parecía que ahora G usaba
sus atajos de manera discriminada, y mi desesperación y curiosidad llegaban al
borde; El día en el trabajo fue tranquilo, los expedientes pendientes fueron
despachados con facilidad y la noche llego rápidamente, salí casi corriendo del
despacho, lo último que quería saber era algo del trabajo, solo quería una
velada tranquila, G y yo, mi rostro se iluminaba de felicidad al verlo en la
entrada del edificio, recargado en la puerta de su auto fumando su cigarrillo,
salte literal a sus brazos con alegría, y este me recibía con un beso sintiendo
su sonrisa en su rostro.

Mientras que la noche nos abrazaba en
aquel auto, el aire frio nos invitaba a juntarnos en un sutil abrazo, G sonreía
de manera sincera, mientras que distraída veía aquellos rasgos de su rostro,
nunca me había contado acerca de cómo había conseguido aquellas fracturas de su
rostro…

La música del auto hacia parecerlo a
un sueño andante, la palabras de aquella cantante coincidían con aquellos
sentimientos que había desarrollado por aquel esqueleto, concentrándome aún más
en las palabras de aquella canción, notando como su boca se movía diciendo algo
que no había escuchado bien…

¿Si lo arriesgo todo?, ¿podrias detener mi caída?

– ¿Muñeca, me escuchaste?—Dijo el
mirándome directamente a los ojos.

– ¿Qué?—Respondí, seguramente
teniendo una cara muy tonta, porque cuando me vio este se rio de manera alegre.

–Dije que los chicos nos están
esperando en el bar. —Dijo el sonriéndome. Los amigos de G eran fantásticos, a
decir verdad me sentía intimidada por ellos al principio, todos eran parecidos
a dioses andantes en una tierra de mortales, la belleza que tenían en ellos me
hacían cuestionar si era normal, el talento que tenían era impresionante.

La primera vez que los vi, fue
semanas después de lo que había pasado con el policía. Era de mañana, la luz
entraba por la ventana de mi departamento, me encontraba aun acostada con el
esqueleto a mi lado, sonriendo me dijo:

–Sabes… es curioso, eres la primera
chica a la que defiendo, y también con la que paso una noche completa…–Dijo
este mirándome.

–Oye de verdad te agradezco que
hicieras eso por mí, si algo así saliera, podría a ver destruido toda mi
carrera. –Dije apenada mirándolo.

Este rio, y dio una caricia a mi
rostro, la mantuvo por unos minutos mirándome a los ojos, la mirada de él,
sentía como si viera más allá de lo que yo podía ver, mi alma.

–Todo lo que sea por ti, muñeca…

Mi rostro se encendió en rojo, este se
levantó, tronándose unos cuantos huesos de su espina, se visto poniéndose su
camisa, sus botas, en una mano llevaba su chamarra, yo me puse una bata de
cama, de encaje, lo acompañe a la puerta.

–Entonces, supongo que este es el
adiós, ¿no? –Pregunte mirándolo fijamente a los ojos.

–Por supuesto que no, te llamare,
realmente, heh…Realmente me interesas…—Dijo este mientras tomaba mi cintura
con sus manos.

–Entonces, ¿no tengo que darte un
beso de despedida?—Dije en tono juguetón acercándome a su rostro.

–No… pero como negar un beso de esos
labios. —Dijo acariciándolos con sus dedos. –Pero aclaro, este no es un adiós,
realmente quiero conocerte, estar contigo, este será un beso con una promesa de
buscarte. –Dijo él en tono serio, mientras que me besaba con intensidad. Nos
separamos, mirándonos a los ojos.

–Te veré pronto…—Dijo él mientras salía
de mi departamento, mirando cómo se iba, las puertas se cerraron.

Las semanas pasaron y me sentía como
una tonta, esperando aquella llamada, rápidamente fui perdiendo la fe de que
aquel esqueleto, aun más importante, ¿Cómo mierdas me llamaría si ni siquiera
le di mi puto teléfono? Al  pensar esto
sentí como me derrumbaba en la silla de mi cubículo.

Suspire pesadamente mirando mi
teléfono, esperando aquel mensaje que nunca llegaría, que estúpida soy, pensé,
para mi sorpresa, el teléfono sonó en ese instante, mis ojos se abrieron como
platos al oír el tono molesto de este, el numero era desconocido, mi rostro se
iluminaba con una sonrisa tonta en este.

– ¿Bueno?—Conteste nerviosa esperando
oír la voz del esqueleto al otro lado.

–Buenos días guapa (T/N). —Dijo una
voz femenina del otro lado, mi amiga de mi universidad, Ana, hablando alegremente
mientras que mi cara se fastidiaba un poco, pero ¿qué más podía esperar?

–Hola nena, ¿Cómo est…?

– ¡Espera! –La voz de aquella chica
me interrumpió de mi pregunta, mientras oía unas risas del otro lado del
teléfono, mis ojos se pusieron en blando, mirando mi cubículo.

– ¡Espera Tate! Haha ¡no! Eres un
travieso…–El tono de hablar de esta había cambiado a un tono sensual.

–Oye sigo aquí Ana –Dije molesta
viendo los papeles de mi trabajo atrasado.

– ¡Perdón! Soy una pésima amiga haha,
a lo que te hable nena, es que te quería invitar a salir el viernes
¿puedes?—Dijo esta entre risas.

– ¿El viernes? ¿A dónde? –Pregunte
poniéndome el teléfono al hombro recogiendo unas carpetas.

–Mi pequeño torito tiene un evento
ese día, un tipo guerra de bandas, ¡vamos! Sirve que me cuentas que paso con
aquel sensual esqueleto, uff haha no te creas muñeco~–Dijo ella riéndose
mientras se escuchaba un bufido muy grave.

Mis ojos se fueron directamente al
piso, ese esqueleto, era cosa de una sola vez y yo esperando como tonta su
llamada, un buen trago quizá me ayudaría a olvidarlo, olvidar esos ojos, esa
intensidad, el toque de sus manos en mi piel desnuda…

– ¿Sigues ahí? (T/N) –Esta pregunto,
sintiendo el silencio en la llamada.

– ¡Oh si perdona! –Dije rápidamente. –
¿Donde será el evento?—

–Sera en un bar de la ciudad, no será
ahí monstruo ese en flamas, ¿cómo se llamaba? ¿Grillby´s? Sera en otro, se
llama Blue Font. —

–Creo que lo he visto, se ve
interesante el lugar, claro iré con gusto, te veré ahí nena. —Dije sintiendo el
ánimo un poco más arriba.

–Excelente, te veo ahí, chao~ Ahora
si malvado ~–Colgué rápido antes de escuchar más romanticismo de aquella chica.
Se oía algo muy serio con ese minotauro, y pensar que fue hace semanas, wow.

En ese día era miércoles, la ansia
del viernes me hacía sentir impaciente, si algo es cierto es que los casos de
derecho, son lentos y aun mas con una regulación tan impredecible, lleno de
corrupción es obvio que el estado no funcionaría tal y como la pintan las
leyes.

Y aun mas de aquellos que quieren
tomar ventaja de los monstruos, que se mantienen en una idea de superioridad
contra los monstruos, casos de odio, y racismo al más puro estado, si antes lo
humanos no podíamos con nosotros, la existencia en nuestra vida con los
monstruos no fue de mucha ayuda.

Los casos que hemos estado manejado
van en mal en peor, golpizas a monstruos, hechas por grandes grupos de
personas, al igual con personas que se han relacionado a niveles personales,
también a ellos los han metido este grupo de odio, no se diga cuando se enteran
que han tenido relaciones con monstruos, violaciones en grupo.

Cerré mis ojos asqueada, ¿Cómo puede
haber personas así?, los monstruos siendo tal y como son han resultado ser más
civilizados que los humanos, y todo empezó desde el inicio, desde que hubo esa
gran guerra entre humanos y monstruos, y que los gobiernos del todo el mundo
borraron de la existencia esos archivos, planteando una historia totalmente
diferente, en una donde cosas fantásticas no existían, donde se veía cosas
“normales”.

Volviendo a con los casos de
monstruos, los hospitales “normales”  rechazaban
darles una atención a estos monstruos al no conocer lo suficiente de la
naturaleza física de estos, la que se estaba encargando de eso, es una sala
especial del underground, la doctora Alphys es la que se encarga de eso, con la
ayuda de otros.

El viernes llego con un aire de emoción,
salí del trabajo algo animada, compre una cajetilla de cigarros en una
tiendita, y en mi auto arranque camino a casa, la música que inundaba el auto,
el atardecer naranja y el humo me hicieron recordar a aquel esqueleto, mis ojos
se hicieron pesados al recordar a aquella sonrisa… Ese esqueleto me había
hechizado… Suspire pesadamente mientras seguía manejando, llegando a casa, recibí
la llamada de Ana, recordándome del evento, le asegure que si iría, pero la
verdad no tenía ganas de ir, solo quería estar en casa, acostarme, comer mi
usual helado de chocolate, dándome una ducha en la regadera, la cálida lluvia
casera, el pasar mis manos a mi cuerpo sensible, la curva de mi cadera, aquella
longitud de estómago, la elevación de mis pechos, me hacían desear el toque de
aquel esqueleto, la manera en la que me había sentido con él, debía dejar de
pensar en él eso será seguro.

Salí de la ducha, me mire al espejo,
mi rostro cansado y algo rosado por el agua cálida, me dije con seguridad:

–Tienes que dejar eso atrás, admítelo,
fuiste una más, ¿qué te hace pensar que contigo fuera la diferencia?

Cerré mis ojos, encendiendo un
cigarrillo de nuevo, la tarde se hizo corta, no me arregle de una manera espectacular,
recogí mi cabello en una coleta, unos jeans, una sudadera y listo.

– ¿Teléfono? Listo, ¿Llaves? Listo, ¿Audífonos?
Listo, ¿Dinero? Listo, ¿Ganas de ir? Para nada…–Dije con pesadez, suspirando
con fuerza y cansancio.

Salí de mi departamento, caminando en
dirección al bar, al parecer estaba cerca en donde yo vivía, eso era genial,
cruzando varias calles pude notar el lugar, Blue Font, entrando al lugar, pude distinguir
muchas clases de personas y monstruos, estaba a reventar, mi mirada fue
dilatada al ver una hermosa mujer, pero ella era especial, su tipo de ser, era
un monstruo encantador, una mujer arpía, pero su cuerpo y sus facciones era
como si el mismo Miguel Ángel la hubiera tallado en mármol y esta hubiera
cobrado vida.

Mi boca se abrió dejándome sin habla,
mi piel se había erizado al ver los ojos de aquella mujer, llenos de
sensualidad, se posaron en mi un momento sintiendo mi mirada, al ver que esta
no era de repulsión, esta sonrió dulcemente y me guiño un ojo haciéndome
sonrojar al instante como tomate, moví mi cabeza rápidamente, ocultando mi
rostro con mi cabello, mirando a Ana con su novio minotauro, me acerque a ellos
rápidamente, saludando amistosamente, presentándome con Tate, el minotauro en
cuestión.

– ¿Emocionado? –Pregunte mirando al
minotauro.

–Así es, casi las bandas más
importantes de la ciudad estaremos tocando hoy, quizás le partamos la cara a
esos niños bonitos de Reddens. —Dijo con mirada fuerte, quizá sus ojos
brillaron con algo que no conocía.

– ¿Reddens? –Pregunte curiosa.

– ¿Si ves a aquella mujer arpia?—Dijo
mientras señalaba el otro lado del bar, efectivamente si volteaba mi mirada,
podía verla, charlando con una momia, ambos tranquilamente tomando su bebida.
–Ella es Lilith, ella y la momia, que se llama Mun, tocan junto a otros, un
chico que se llama Will, que es un monstruo de fuego, Trevor, un tipo de monstruo
un no muerto, y por ultimo un esquele…–

Sus palabras fueron abruptamente
cortadas por un sonido de un vidrio partiéndose, mientras que en la parte
superior del bar, se escuchaban gritos y voces molestas, enseguida los de
seguridad subieron no tardando en actuar, en sus brazos traían a un tipo
moviéndose agresivamente, maldiciendo a los mil vientos, detrás de él, cuidado
desde sus brazos a una chica llorando, el esqueleto del que había esperado su
llamada.

Mis ojos se abrieron y se hundieron
en tristeza, mirando como la consolaba a aquella chica, mientras subían de nuevo
en el segundo piso del bar.

Ahora no había sucedido lo de aquella
noche en el club nocturno, nuestras miradas no se conectaron como una sola, su
mirada era solamente para aquella chica, volví a sentarme aún más desanimada,
cerrando mis ojos dándole un trago grande a mi bebida, el alcohol en mi sistema
hacia que en vez sentirme mejor, me sintiera como la mierda.

–Y ese esqueleto, se llama G, su banda
es buena en verdad, Lilith cuando canta destroza los corazones de 1000 ángeles.
—Dijo el en tono serio.

–Pero ustedes son mucho mejor, ¡mira
ya es tu turno! –Dijo Ana animando a Tate, dándole varios besos, en lo que el
minotauro salió corriendo animado con el resto de su banda.

–Con ustedes Hoturs. –Dijo el
presentador del bar, mientras que el lugar se llenaba de gritos y chiflidos,
Ana, no se diga se subió a su asiento para tener una mejor vista del su novio.

https://www.youtube.com/watch?v=EahMqHEN8to

La banda empezó a tocar un ritmo de
jazz sensual, animado, mi cabeza inconscientemente comenzó a moverse al ritmo
de la música, su banda era de diferentes humanos y monstruos, los salones me
hacían recordad aquellos tiempos de los 40, las personas bailando animadas,
aquella música me hizo moverme e imaginarme eso.

Inclusive varias personas habían
empezado a bailar al ritmo de la música, al ver a las parejas bailando, hizo
que se dibujara una sonrisa en mis labios, mientras había añorado sentir
aquella sensación de nuevo con aquel esqueleto.

La música termino, y con ello gritos invadieron
el lugar, inclusive yo me levante a aplaudir y a echar ánimos, Tate regreso
animado, mientras que abrazaba a Ana dándole un beso.

–Eso fue ¡Increíble! De verdad ¡Wow!
–Dije aplaudiendo aun. Este se dobló un poco haciendo un gesto, agradeciendo el
comentario.

–Ahora la razón por la cual muchos
están aquí, y más que nada las señoritas. –Interrumpió el presentador, muchos
gritos femeninos se escucharon alrededor, arque una ceja, oyendo los gritos ¿A
qué se referirá? Pensé.

– ¡Reddens! –El lugar se escureció
por completo, los gritos aún seguían, mientras que en mi garganta se hacía un
nudo.

https://www.youtube.com/watch?v=DPlkMN752X0

El sonido de una guitarra suave envolvió el lugar,
mientras que una voz femenina cantaba suavemente

-o-h child, things are
gonna get easier

O-o-h child, things’ll get brighter
O-o-h child, things are gonna get easier
O-o-h child, things’ll get brighter

La iluminación apunto directamente a Lilith,
mientras cantaba con los ojos cerrados, sintiendo la canción pasar por su
cuerpo, Mun, el chico momia, era el que tocaba la guitarra.

Someday, yeah
We’ll put it together and we’ll get it undone
Someday when your head is much lighter
Someday, yeah
We’ll walk in the rays of a beautiful sun
Someday when the world is much brighter

 

Las plumas de Lilith la hacían
parecer como si tuviera brillo propio, moviendo sus manos de manera melódica,
de repente el lugar se llenó de solo su voz, sosteniendo un solo tono, la guitarra
había desaparecido, y las luces se habían ido de nuevo.

https://www.youtube.com/watch?v=f1QGnq9jUU0

I will wander ‘til the end of time, torn away from
you. 

La cantante empezó a cantar de nuevo,
y con ello la iluminación había comenzado a parpadear en diferentes tonos de
luz, mostrando a todos sus integrantes tocando.

I pull away to face the pain. 
I close my eyes and drift away. 
Over the fear that I will never find 
A way to heal my soul. 
And I will wander ’til the end of time 
Torn away from you. 

My heart is broken 
Sweet sleep, my dark angel 
Deliver us from sorrow’s hold 
Or from my hard heart.

Ella ahora tocaba el piano y cantaba
a la vez, mientras que Mun tocaba una guitarra eléctrica, Will le hacía segunda
con otra guitarra eléctrica, mientras que Trevor tocaba la batería, mis ojos se
posaron directamente al esqueleto, G tocaba el bajo, el verlo en ese lugar lo hacía
ver aún más perfecto a mis ojos.

I can’t go on living this way 
And I can’t go back the way I came 
Shamed of this fear that I will never find 
A way to heal my soul 
And I will wander ’til the end of time 
Half a life without you 

My heart is broken 
Sweet sleep, my dark angel 
Deliver us

Todos tocaban en perfecta sincronía,
ahora se a lo que se refería Tate, eran magníficos, la gente empezaba a saltar
a ritmo de la música, inconscientemente también lo hacia el solo oír a Lilith
cantar fuerte me hacía erizar la piel, era como si todos estuvieran destinados
a estar juntos.

Change – open your eyes to the light 
I’ve been denying for so long, oh so long 
Say goodbye, goodbye 

My heart is broken 
Release me, I can’t hold on 
Deliver us 
My heart is broken 
Sweet sleep, my dark angel 
Deliver us 
My heart is broken 
Sweet sleep, my dark angel 
Deliver us from sorrow’s hold

Terminaron la canción, el lugar quedo
en total silencio, segundos después gritos de emoción, aplausos y chiflidos no
se hicieron esperar, también grite de la emoción, no pude evitar subirme a mi
asiento también para poder verlos aún más cerca.

Creo que al gritar me emocione un
poco, tanto que inconsciente alce mi voz con fuerza, haciendo voltear al
esqueleto en cuestión, mirándome, dibujando una risa burlona en sus labios,
sintiendo su mirada, no pude evitar ponerme roja, pero fue en cuestión de
segundos que este color aumento aún más viendo como se había bajado del
escenario, caminando en mi dirección.

No quería hablar con él, mis ojos se
abrieron como platos al ver que se acercaba aún más, me encontraba algo dolida
aun, aun mas con lo que paso con aquella chica.

– ¡Me tengo que ir!—Grite inconscientemente.

–Pero si la noche acaba de comenzar,
no te puedes ir —Dijo ella extrañada por mi comportamiento.
—Sí, puedo y lo haré. —Asegure.

—No puedes, siempre te vas temprano
de todos los lugares a los que salimos. Mira, aquí viene tu amigo esqueleto!
Hola guapo! —Al escuchar esas palabras, voltee a ver a lo que era mi temor, él
estaba a unos cuantos metros de distancia.

Mire a Ana, le di unos besos al aire,
le di una palmadita en su espalda a Tate, y salí corriendo del lugar.

El cambio de temperatura fue bastante
contrastante, haciéndome temblar un poco, acelerando el paso me dirigí con
prisa a mi departamento, ¿realmente venía hacia a mí?, ¿Qué era lo que me iba a
decir? Lamento por no llamarte, me acosté con 13812 mujeres, seguí caminando
entre las calles frías del centro.

–Creo que es grosero irte, al ver que
alguien se acerca a ti. —Oí decir de repente una voz a un lado mío. Asustándome,
voltee a ver la voz en aquella dirección, mirando a G sonriéndome.

– Creo que es más grosero no llamar a
alguien, cuando le aseguras que así va a ser. Lo siento, no hablo con extraños.
–Dije en tono cortante, mientras seguía caminando.

– ¿Extraño? –Dijo el en tono
extrañado, mientras lo dejaba atrás.

Apareciendo de la nada de nuevo
frente a mí, sus manos hacían un gesto de timidez, suspire pesadamente mientras
lo veía, estaba molesta.

–Si extraño, porque los conocidos se
hablan, y aun mas con la promesa de hablarse. —Dije mientras lo miraba, cerré
mis ojos en desaprobación mientras movía mi cabeza, pase a su lado dejándolo
atrás de nuevo, acelerando aún más mí paso, afortunadamente mi departamento no está
lejos, camine mientras miraba hacia el piso.

–Oye…—Oí decir mientras sentía como
una mano detenía mi brazo, mirándolo directamente a los ojos, él también me
miraba, decidido a detenerme.

– Realmente te llame, pero siempre me
decían que no querías recibir llamadas. – Aseguro él.

– ¿Es enserio? ¿! Quien jodidos te
dijo eso?! –Pregunte molesta.

– Tu secretaria, Elii –

–Por dios, G, En primer
lugar, que maldita perra, yo no tengo secretaria, Y, en segunda, entonces por
qué no buscarme?! Sabes en donde vivo, era sencillo buscarme, o en dado caso, ir a mi departamento.
Mira,  que curioso. –Mire hacia el
edificio que había en mi lado. –Aquí esta, si realmente quisieras haberme
llamado, hasta podrías haber venido y de todos modos, nada me asegura que no
hayas hecho algo con alguien más durante ese tiempo.

–Te lo aseguro, puede ser que sea un
estúpido, pero si algo que no soy es alguien que engaña. –Dijo el seguro de sus
palabras, lo mire de nuevo, no podía creerle.

Vamos engáñame, miénteme, vamos,
hazme creer de nuevo, pensé, mirándolo, cerrando mis ojos, intentando ahogar
mis lágrimas.

–Y con lo
que vi en el bar, realmente creo que si me dejaste atrás. –Dije mientras veía
hacia abajo, ocultando mi rostro.

– ¿Lo del
bar?, (T/N), Una cosa es que ligue con mujeres y otra cosa es proteger a
alguien de un estúpido golpeador. –Dijo en tono serio.

– ¿Enserio?
– Arquee una ceja oyendo su contestación. –Podría ser pero nada me asegura que
sea así, perdona que me comporte tan insegura, pero realmente me dañaste,
realmente te quiero creer, pero después de semanas de no saber nada de ti
realmente me cuesta hacerlo fácilmente. –

– Déjame demostrárselo que realmente fue así, que no hubo
nadie, solo tú. –Dijo el acercándose.

–Asegúramelo, te lo ruego, dame
pruebas de que fue así, de que realmente no intentaste nada con nadie. –Dije
mirándolo.

Él solo me miro, sorprendido, quizá
por mi expresión, o quizá porque realmente le quería dar una oportunidad de
nuevo.

–Tienes hasta esta noche para
asegurármelo, si no puedes hacerlo, por favor nunca vuelvas a buscarme, creo
que tienes experiencia en eso. —Dije en tono frio.

Cerrando la puerta detrás de mí, la
pesadez de mis palabras realmente me hacía dudar de que si hice lo correcto,
debí dejarlo entrar, creerle, pero no soy la misma de antes…

Antes ya me han visto la cara, no
una ni dos veces, no quiero volver a pasar por algo así, tanto al punto de
haber necesitado ayuda psiquiátrica después de varias experiencias fuertes, en
relaciones toxicas.

Entre a mi departamento con
pesadez, mirando lo solitario que se veía, el lugar se veía gris, me quite mi
ropa, aventándola con coraje al suelo, realmente no debí haber salido de esta
noche, debí haberme quedado en casa, ver mi estúpida serie de netflix y pudrirme
en tristeza.

Y así fue, no fue mucho tiempo en
cuanto traje una frazada, mi bote de helado, y el control. Cobijando mi cuerpo
que solo estaba en ropa interior me acosté en mi sillón, inconscientemente,
lágrimas salían de mis ojos, y ¿si no venía?, había perdido a un monstruo que
me hizo sentir lo que ningún humano pudo.

Viendo la serie no pude evitar
recordad mis relaciones pasadas, en donde las promesas dolían, en su momento me
habían dañado demasiado,  una boda y un
anillo.

Todo para unos cuantos días
después, haberlo encontrado con una chica de su trabajo en el lugar donde
vivíamos, después de eso mi confianza en las personas se fue dañando, y parecía
que solo me encontraba con personas así, una y otra que solo me habían hecho
pensar, que era mejor estar sola.

Y con G, esa sensación de volver a
querer estar con alguien había regresado.

Veía la hora, parecían eternas a
comparación de mi esperanza de verle venir a mi departamento. Cerré mis ojos
pesados en tristeza, no va a venir, pensé, entregándome a la oscuridad de lo
sueño.

En dado caso, yo también tenía la
culpa, si tanto me interesaba, ¿Por qué no lo busque yo?, debí buscarlo, poner
de mi parte, mostrar que realmente me interesaba, y no verme como aquellas
mujeres de que si no me busca, no lo busco, en mi pecho sentía un vacío pesado,
debí haberlo buscado, me repetía eso una, y otra vez.

Si tanto quería que viniera por mí,
yo debí haber ido por él, tener esa determinación, ese interés y no lo hice.

https://www.youtube.com/watch?v=XFkzRNyygfk

El sonido de un bajo empezó a
volverme traer la conciencia, abrí mis ojos esperanzada, me quede atónita
escuchando aquel instrumento, tocando una canción que conocía, de repente
el sonido se hizo más completo, oyendo cantar a aquella mujer del bar.

When you were here before
Couldn’t look you in the eye
You’re just like an angel
Your skin makes me cry

You float like a feather
In a beautiful world
I wish I was special
You’re so fuckin’ special

Corriendo tomando la frazada como
cubierta de mi cuerpo desnudo, fui a la entrada de mi departamento como loca,
abriendo la puerta mis ojos se llenaron de lágrimas. 

But
I’m a creep, I’m a weirdo
What the hell am I doing here?
I don’t belong here.

I
don’t care if it hurts
I wanna have control
I wanna a perfect body
I wanna a perfect soul

G estaba tocando el bajo, con todo
su grupo, en sus pies había un ramo enorme de rosas blancas. Mi corazón empezó
a latir con fuerza, mientras veía como aquel esqueleto se acercaba y dulcemente
beso mis labios, acariciando mi rostro con sus manos frías.

I
want you to notice
When I’m not around
You’re so fuckin’ special
I wish I was special

But
I’m a creep, I’m a weirdo
What the hell am I doing here?
I
don’t belong here.

–Lamento haberte hecho pasar un mal
rato. —Dijo él mientras me miraba.

—Perdóname por también, no haber
tenido la determinación de buscarte, poner de mi parte, y hacer lo que se suponía
que debí haber hecho y no hice. —

—Eso no importa ya, estamos juntos,
eso es lo único que me importa y quiero. —Dijo él sostenido su frente contra la
mía.

She’s
running out again,
She’s running out
She’s run run run run

Run

Whatever
makes you happy
Whatever you want
You’re so fuckin’ special
I wish I was special

Mientras que los chicos de la banda tocaban, sentía como mis
temores iban atrás, sintiendo de una manera segura, sin palabras, la verdad que
hacía en su pecho, y resonaba en algo dentro de mí, mi alma.

Lo mire a los ojos, sintiéndome aún más segura de mi
elección, ¿Cuál era?, creo que era obvio, lo quería a él y solo a él.

But
I’m a creep, I’m a weirdo
What the hell am I doing here?
I don’t belong here
I don’t belong here

Temblando de emoción, tome su rostro con una mano, y lo
acerque al mío, besándole intensamente, sus brazos se enrollaron en mi cintura
acercándome a él, pude jurar que sentí como sonreía en el beso.

–Apenas llego, ¿y ya me estas seduciendo? –Dijo él en un
susurro en oreja, notando la desnudes de mi cuerpo. A lo cual me tape con la
frazada, sonrojándome.

–Oye Romeo. —Oí decir una voz masculina algo apagada. –Se te
olvida algo. –Dijo Mun recogiendo con sus manos las rosas dándomelas.

–Muchas gracias a todos. –Dije tomando las rosas, mirando a
todos. –En verdad, son increíbles. –

–Heh lo que sea para un amigo, y más con la razón que nos
dijo. —Dijo Trevor.

–Así es chica, te lo digo de mujer a mujer, él en el tiempo
que no encontrarte, no intento nada con nadie, cuando regreso esa mañana de estar
contigo, debiste verlo, no podía dejar de hablar de ti. —Menciono Lilith en
tono burlón, mirando a G, él veía a otro lado, si tuviera algo de piel, podría
jurar que se hubiera sonrojado.

–Sí, sí, sí, basta de charla. –Interrumpió G, dando una
mirada molesta y seria. –Ahora si nos disculpan. –De repente me cargo en un
solo movimiento, tomando las rosas y cuidando que la frazada no se cayera.

– ¡Muchas gracias a todos! Nos vemos. —Dije despidiéndome de
ellos, mientras que G cerraba la puerta con su pie.

–Oye, eso fue muy grosero. –Dije reprochándoselo.

–No importa, ellos ya sabían lo que iba a pasar. –Dijo el
mientras caminaba aun cargándome hacia el sillón.

Dejándose caer en él, me sentó en sus piernas, descobijando
mi cuerpo, aun tenia las rosas en mis brazos.
Me recosté en su pecho, sintiendo su respiración, sus manos acariciaron
mi cuello, jugando con mi cabello.

–Te extrañe bastante,
sabes…–Dije rompiendo el silencio.

–Yo también lo hice…–Respondió este, tomando mi cintura,
recargando su cabeza en mi hombro. –Me asuste, creí que ya no querías verme,
eso también me detuvo de buscarte. –Dijo el sincerándose.

–Lo que hare el lunes a primera hora, será matar a esa perra.
–Dije en tono serio, recargando mi cabeza en la suya, sintiendo su respiración,
se rio burlonamente, mientras besaba mis hombros.

–Realmente extrañe el toque de tu piel, tan suave, tersa,
rosada. –Decía mientras pasaba su lengua por mi cuello, mientras que con sus
manos acariciaba la separación de mis pechos, haciéndome gemir levemente al
instante.

Inconscientemente, nuestras bocas se unieron en un beso
apasionado, donde los deseos carnales nos habían invadido, mi brasier fue
lanzado fuera de mi cuerpo en cuestión de segundos, mientras que
desesperadamente le quitaba la ropa a G, ahora la posición había cambiado, yo
estaba encima de él, con nuestros sexos rozándose apenas por una fina tela
mientras que este estaba acostado acariciando mi cadera y mis pechos.

¿Cómo había sucedido tan rápido aquello? Simple, yo deseaba
aquel esqueleto, abrí el cierre de su pantalón para sacar aquel miembro, que
sentía pulsante en mi femineidad, me levante ligeramente para sacarme las
bragas, rozando ahora piel a piel.

– ¿Tan desesperada estas para pecar?–Dijo este mientras
jugaba con mis labios metiendo varios dedos a mi boca, la sensación me mataba.
No podía evitar lamer la extensión de estos, jugando y mordiéndolos levemente.

–Cállate, y llévame a la iglesia, a confesar mis pecados. –Dije
mientras movía mis caderas buscando fricción, sus manos tomaron mis muslos,
apretando y dando una fuerte nalgada a mi trasero. Entrando lentamente en mí,
oleadas de placer empezaron a envolver mi interior, sintiendo con su miembro
tocaba mi cérvix.

–Muévete conmigo, nena. –Dijo él mientras se movía arriba y
abajo. El sonido de nuestras caderas chocando invadía la habitación, al
igual que intentaba contener mis gemidos, tapando mi boca con mi mano, mientras
que la otra se pasaba por sus costillas.

–No te contengas, quiero oírte gemir mi nombre. –Decía
mientras se movía con aun más intensidad. –Quiero que volverte loca de tanto
placer, quiero llevarte al límite del control. –Aquellas palabras solo me
hacían sentir que tenía razón, poco a poco mis gemidos eran más intensos.

–Ahh G, mas, por favor ahhh~ –Gemía.

–Los sonidos que haces uff me vuelven ahh joder, estas tan
mojada. –Decía mientras se movía aún más.

El sillón crujía por los movimientos que hacíamos, mis
paredes se comenzaban a cerrar en su hombría, mientras que sus dedos jugaban
por mi clítoris que detonaba en placer. Las puertas del cielo se comenzaban a
abrir a mi persona, el orgasmo estaba cerca.

–Heh estas estrechándote aún más, no te atrevas a correrte
todavía, aun no tienes mi permiso. –Diciendo estas palabras sentándose para
poder entrar a un más en mí. Mis ojos se llenaban de lágrimas de placer.

–Por favor, por favor déjame correrme. –Rogaba al sentir que
perdía el control.

–Un poco más, nena. –Dijo él mientras mordía mi cuello. Las
oleadas de placer y dolor hacían que no pudiera medir mis gemidos. Moviendo mis
caderas desesperada, mis pechos chocaban contra sus costillas.

–Córrete para mí, déjamelo oír, dámelo gatita. – Dándome
permiso, deje ir mi cuerpo, sintiendo como algo caliente invadía mi útero.

Nuestras respiraciones eran violentas, dejando caer mi cuerpo
sobre el suyo, sintiendo los efectos del orgasmo correr por mi cuerpo.

Pasaron varios minutos en que nos quedamos así, nuestros
cuerpos aun conectados físicamente pero no solo era lo físico, si no ya era aún
nivel más íntimo, a uno emocional.
Con sus manos lentamente me acostó en el sillón, descansando en este, mientas
que G descansaba en mi pecho, mis manos acariciaron su rostro, notando aquellas
fracturas en su rostro.

– ¿Te duelen? –Pregunte.

–No. –Dijo él mientras besaba mis manos.

–No quiero moverme de aquí. –Dije entre risas, sintiendo como
todo empezaba a tener color en mi vida.

–Entonces hay que quedarnos así, siempre. –Dijo él mirándome
con una sonrisa dulce en su boca.

Y así fue, ha pasado tiempo desde esa vez, y seguimos juntos
todavía, lo mire con una sonrisa en mi rostro, me acerque a darle un beso en su
mejilla. Rápidamente llegamos a casa de Mun, había varios autos
estacionados fuera de esta.

El llegar siempre con ellos era divertido, risas, bebidas,
botanas, canciones, bromas, siempre parecía que fuera como una familia ahí con
ellos, era rara la vez que discutieran, pero siempre lo arreglan hablando, como
se supone que se deben de arreglar los problemas.

– ¿Qué? Nah no es cierto, estás jugando conmigo, Trevor. —Dije
mirando incrédula al no muerto.

–Te lo juro, (T/N), puedo separar de mi cuerpo mis miembros,
y poderlos mover a mi gusto. —Decía aquel tomando su cerveza algo ya feliz para
ser sincera, los demás se reían de mi expresión incrédula, siempre también
hacían eso, al ser la única humana en el grupo, se aprovechaban de esta situación,
haciéndome creer millones de fantasías, de ser seres poderosos.

–Nah, ustedes son bien malos conmigo, se aprovechan de mí, y
si puedes hacer eso, demuéstralo, anda, quiero verlo. —Dije en tono retador.

Entonces todos se quedaron en silencio, en mi estómago sentí
un nudo, senti que hable de algo delicado, Trevor se levantó de su silla,
mirándome serio, su sonrisa de borracho había desaparecido.

Lo mire fijamente, intentando no mostrar miedo, pude jurar
que en sus ojos había salido un tipo de vapor, mientras con sus manos hacia un
movimiento extraño de manos.

Mire alrededor y todos lo veían boquiabierto, en un momento creí
que era enserio lo que iba a pasar, trague saliva esperando lo que iba pasar.

– ¿Lista? –Pregunto Trevor

–S-si –Dije nerviosa,

De la nada sus manos se pusieron al frente de mi cara,  y con sus dedos hizo un movimiento un tanto lascivo,
mi cara se puso como tomate, mientras que la habitación estallo en risas por
parte de todos.

La risa era tan contagiosa, que sin pensarlo y sin enojarme
también me uní a ella, a eso me refería con una familia, el ritmo o las vibras
que se llevan entre todos era algo realmente notable.

Entre las risas, el olor a comida recién hecha y el agradable
ambiente, la puerta del departamento de Mun fue tocada, este todavía entre
risas se levantó animado a abrirle a la persona que estuviera detrás de esta.

–Oh… No esperaba esto, ¿Cómo estas, Papyrus? –Dijo él tono
tranquilo.

Al escuchar este nombre G casi escupe su trago de la sorpresa,
sus ojos se abrieron mirando a la puerta, levante una ceja al ver la reacción
del esqueleto, ¿Por qué se habrá sorprendido?, al fijarme a la puerta, pude
entender el por qué, un monstruo que nunca había visto entro por la puerta de
Mun, en sus manos habían maletas, señal de que había llegado de algún lugar
después de mucho tiempo, pero el punto más importante de esto, era que también
era un esqueleto.

Mire a G pidiendo una explicación con la mirada, su mirada se
hizo dura de la nada, no mirándome a mí, sino a aquel esqueleto.

–Te estuve buscando G, supongo que después de todo si te
saliste de nuestro departamento, pero eres tan estúpido, que no pude entrar a
este, porque te llevaste las llaves, así que vine a buscarte con el monstruo más
probable. –

– ¿Qué haces aquí? –Dijo él en tono agresivo.

Me sorprendí ante aquella pregunta, ¿!qué demonios?! Quien le
habla así a algún pariente suyo.

–Vaya, vaya. Veo que no me extrañaste, hermano. —Dijo este en
tono tranquilo pero también se sentía agresivo, casi me caigo de mi asiento al oír
esto, ¡¿Qué?! ¡¿Hermano!? G nunca me comento que tenía hermanos, ¿Por qué no
hacerlo?, mire a G de nuevo, pero mi mirada cambio de dirección sintiendo la
mirada de aquel monstruo llamado Papyrus.

–Acabo de regresar de mi jornada de trabajo alrededor del
mundo, y ¿no puedes contenerte por unos cuantos meses? ¿Cuántas van? ¿30? –Dijo
él en tono despectivo.

–Oye a ella no la metas en esto. —Dijo G serio.

–Sí, claro. –Mirándome, me dijo. –Yo que tú me cuidaría, en
cualquier sentido, y a menos que te haya sacado de los lugares que suele
visitar él, no me sorprendería que una puta como tú, pudiera tener algo. – Al
escuchar sus palabras, sentí como la sangre se me calentaba, ¿acaso oí bien? Me
dijo puta aquel esqueleto.

–Oye no seas estúpido. –Dijo G tomando a aquel esqueleto por
su ropa, y con su mano hecha un puño.

–Yo que tú no haría eso, en tu profesión de vago, tus manos
han de ser importantes, al igual que las mías, teniendo un trabajo de verdad,
medico, son mis herramientas de trabajo. –Dijo este soltándose en un movimiento
agresivo.

Ambos esqueletos se miraron con furia en sus ojos, todos en
la habitación se pararon, esperando ver la reacción de aquellos monstruos, Lilith
paso por la habitación, dirigiéndose a Papyrus.

–Creo que es mejor que te vayas, Papy, ahora no es un buen
momento. –Dijo ella tocando su pecho mirándolo, en sus manos había unas llaves.

Acercándome a G, lo mire angustiada, haciéndole entender que
no valía la pena, Papyrus se fue sin decir ninguna palabra, tomando sus maletas
y las tan peleadas llaves, G dio varios pasos atrás.

–Vaya… Eso fue intenso…. –Dijo Will en tono sorprendido.
Voltee para ver a G, pero este había desaparecido.

– ¿Y G? –Mire alrededor buscando al esqueleto.

– Acá esta, está hablando con Papyrus. –Oí decir a Will,
asomándose por la ventana.

De inmediato todos nos asomamos a la ventana, desde ahí se
podía ver a G y Papyrus hablando, sus posiciones eran tensas, G señalaba hacia
el departamento, sus manos se movían desesperadas, mientras que Papyrus se
mantenía serio, haciendo un ademan con sus manos, se fue caminado por la calle
oscura.

Mire tensa toda esa escena, en mi corazón sentía tristeza,
que mala situación era esa, además de que tenía demasiadas preguntas, ¿Por qué
nunca me hablo de su hermano? ¿Por qué ocultármelo? No lo entendía.

– ¿Disfrutan la escena? –Una voz molesta se escuchó detrás de
nosotros, volteando todos sorprendidos, vimos a G con un gesto serio, había
encendido un cigarrillo, el cual fumaba con rapidez.

Todos nos quedamos en silencio, este envolvió la habitación de
manera incomoda, me acerque a G lentamente y lo abrace, recargue mi cabeza en
su hombro, escuchando que su corazón latía con fuerza. G me acerco aún más a él,
soltando una bocanada de humo hacia otro lado, me dio un beso en la frente.

–Es hora de irnos, muñeca. –Dijo él serio.

–Pero acaban de llegar, no pueden irse aun. –Dijo Will algo
desanimado.

–Tiene razón, G. –Dije mirándolo. –Acabamos de llegar. –G me
miro serio.

–Dije que es hora de irnos. –Insistió de nuevo, estirando su
mano para tomar mis cosas que estaban en un sillón, tomando de mi mano, camino
hacia la puerta, mire a todos dando una despedida con mi mano, al salir de este
G azoto la puerta, caminando rápidamente.

–G, no tienes por qué reaccionar así, necesitas calmarte. –

–Lo que necesito es que te calles la maldita boca. –Termino
él sus palabras, mis ojos se abrieron sorprendida.

–Oye no me hables así, te estas comportando como un idiota.
–Alzando la voz en tono agresivo, le dije al esqueleto.

–Tu eres la que se está comportando como una zorra, acabas de
ver lo que paso y te pones de lado de esos idiotas, ¿Qué demonios te pasa?
–Bueno hoy todo el mundo me quería insultar, si Papyrus me dijo puta, G acaba
de decirme zorra.

Soltando mi mano agresivamente, entramos al auto, nunca habíamos
reaccionado así, a lo largo de nuestra relación no fue así.

El camino a casa estuvo lleno de silencio, ninguno de los dos
hablamos, miraba el camino, mientras de reojo observaba a G, ya había fumado
varios cigarrillos rápidamente consumidos por su estrés.

Preguntas, preguntas y aún más preguntas, pasaban por mi
mente, no comprendía nada de lo que estaba pasando, la relación entre Papyrus y
G se veía sumamente dañada, en cualquier sentido, por qué tuvo que hablarme de
esa manera.

Llegamos a casa aun en silencio, nadie de los dos había
hablado nada, el viaje se me había hecho eterno. Esto debía acabar, era
estúpido mantenernos en silencio por algo así.

– ¿Tienes hambre? –Que pregunta tan mas estúpida, pensé
mirando al techo.

–No, la verdad solo quiero dormir. –Dijo el cortante.

No quise presionar más, la noche de hoy prometía tanto en
realidad, me sentí desanimada por ello, como algo podía cambiar en cuestión se
segundos, cerré mis ojos, y sin decir ninguna palabra me dirigí al baño.

Desvistiéndome rápidamente, entre a la regadera, el agua  caía con tranquilad sobre mis cuerpos, mi
pecho tenia aun esa extraña sensación de las manos, mirándolas me sentía
impotente al hacer algo por G, si en dado caso él era su única familia no estaba
bien que se peleara con esta.

El agua caía sobre mi rostro, no podía distinguir entre lágrimas
y las gotas de la regadera, sentía mis ojos irritados, el baño fue largo,
sentándome en el suelo de la regadera, deje que el agua se llevara todas mis
penas.

Sollozando sentía una y otra vez que debí haber hecho algo,
quizás, los quizás no existen en esta vida, es solo una oportunidad de esta, y
lo deje pasar.

Una mano en mi espalda desvió mis sentimientos, mire a mi
lado, y estaba G mirándome preocupado, sonreí levemente haciendo una mueca,
este de la nada me abrazo estando vestido, sus ropas se mojaban por culpa de la
regadera, pero esto lo le importaba.  El
que haya hecho esto, me hizo sollozar con fuerza escondida bajo su pecho, la
sensación de mi pecho poco a poco se borraba, G se había metido por completo a
la regadera, abrazando mi cuerpo desnudo, siendo confortado.

El silencio en este caso no había sido incomodo, solo hablo
por los dos, desnudándose, G se bañó conmigo, de la manera más inocente de la
palabra, tallando mi cabello, frotando
mi piel con esponja, besando cada detalle de mi piel, también hice lo
mismo, fue extraño la primera vez que lo hice, pero después de tanto tiempo uno
se acostumbra, pasando la esponja por sus costillas, sus vertebras y espina.

El baño termino igual en silencio, acostándonos en la cama
nos miramos uno al otro sin decir nada,  tenía
tantas preguntas, tantas cosas en mi mente que el sonido de este me hacían.

–Amor, sé que tienes mucho en la mente, mi comportamiento no
fue el apropiado toda la noche, fui un completo idiota con esto. –Dijo el
mirándome todavía, la pena se veía reflejado en sus ojos.

–Creo que idiota te queda corto, el cómo me hablaste
realmente me hirió, solo porque no sepas cómo reaccionar, significa que me tengas
que hablar así. –Dije cortante, mirándolo seria.

–Lo sé, de verdad, lo siento, ¿puedo hacer algo para
remediarlo? –Al escuchar esto, una mueca se formó en mis labios, oh querido, no
debiste haber dicho eso, mordí mi labio inferior, a las ideas que tenía en
mente, pero por ahora solo me concentraría en dos.

–Bien en primera, quiero… –Dije acercándome a él.  –Quiero que me des un poco de diversión. —

El esqueleto me vio, sonriéndome, levantándose de la cama,
poniéndose al frente de mí abriendo mis piernas.

–Has estado insaciable, ¿sabes?… Pero… no me quejo, me
encanta que seas así. –Me decía mientras lamia la extensión de mi pierna con su
lengua amarilla.

–Lo sé, querido. Pero…  –Moví una de mis piernas y puse mi pie en su
rostro alejándolo lentamente de mí. –Déjame terminar, quiero que juegues
conmigo, pero yo sola, seré la que obtenga placer, tú no tendrás nada… Ese será
tu castigo por haberme dicho tan horribles palabras. –

G lentamente quito mi pie de su cara, tomando cada una de mis
palabras como si le hubiera tocado una fibra sensible.

– ¿Esto es enserio? –Preguntó él.

–Deberías ver tu rostro… La expresión que hay en ella. –Dije
entre risas. –Sí, es muy enserio…–Sorprendido de mis palabras, en su mandíbula
se formó una mueca.

–Muy bien, muñeca… Ahora dime ¿Cómo quieres que juegue
contigo? –Pregunto él en sus ojos se veía como la lujuria lo consumía.

–Tu bien sabes que es lo que quiero… –Dije en voz grave,
algo más acercado a un ronroneo, lamiéndome los labios.

–No, no sé lo que quieres, tendrás que decirme, aclararme de
la manera más explícita que es lo que deseas. –Mientras que acariciaba lenta y
dolorosamente mis piernas con su tacto caliente.

– ¿Ese es tu juego? ¿Quieres que hable sucio? –Dije entre
suspiros 

–Haz lo que creas conveniente, necesito instrucciones… –Besando
mis rodillas, me miraba hambriento de mí. Mi rostro se encendía en rojo,
pensando las mil maneras de decírselo.

–Quiero que me hagas un cunnilingus.
–Dije sonrojada, el dirty talk,
no era lo mío, y menos cuando estamos empezando, no tenía suficiente
inspiración, G me miro, sus cuencas se movieron como si estuviera levantando
una ceja, riéndose levemente, quitando mi ropa, hasta dejarme desnuda.

–Veamos, ¿un cunnilingus?, esa es una manera muy elegante de
decirlo. –Levantando mi cadera dejándome recostada en la parte superior de mi
espalda, mi posición era arqueada, G acerco mis caderas a su rostro. –Te
explicare lo que te hare, gatita…

La oscuridad de la habitación lo hacía ver sumamente dominante
de la situación, desde la perspectiva en donde estaba, él verlo entre mis
piernas, su ojo amarillo ardía al igual que una lengua aparecía entre sus
dientes.

–Te lameré completamente tu femineidad,
dejándola tan sensible que no podrás pensar bien. –Mientras decía esto con sus
dedos fríos jugaba con mi clítoris, haciéndome retorcer de placer, por la
intensidad con la que la hacía.

–Jugare, torturare tu lindo
botón rozado, jugare con estrecha entrada, hasta que mis dedos terminen
escurriendo de tus fluidos, y heh… parece que tan solo el dirty talk es sumamente efectivo. —Dijo separando sus dedos
haciendo un movimiento lascivo mostrando como sus palabras me habían excitado,
y así era, mi encontraba gimiendo ya desesperada, y aun no comenzaba nada, mi
rostro ardía en placer.

Acerco su cara a mi vagina,
dando un gran lengüetazo a esta, jugando y concentrándose en mi clítoris, lamiendo
los pliegues delicados de esta, cerrándola y lamiendo la parte exterior de
esta, el monte de venus.

Mis piernas se enredaron en
su cabeza acercándolo inconscientemente a esta, sentía como sonreía mientras
jugaba conmigo.

–Ahh maldición, ahhh G. –Gemía
diciendo su nombre, mientras que con mis manos jugaba con mis pechos.

Inconscientemente movía mi
cadera hacia arriba y abajo, para conseguir más fricción de su boca. El punto de
perder el control fue cuando metió sus dedos en mi entrada, moviéndolos
rápidamente mientras aun jugaba con mi clítoris.

–AHH G, si si si, sigue así,
por favor Ahh~–Gemía fuertemente.

–Mmm, sabes delicioso…Dime
ahora ¿Qué es lo que quieres? –Me dijo mientras seguía bombeando con sus dedos.

–Hazme correr, te lo
suplico…–Dije mientras sentía como mis paredes se movían a su voluntad.

–¿Te mereces que te haga
venirte? Heh la manera en la que tu cuerpo responde bajo mi mando, como tu
cuerpo se mueve, ahh amo tu cuerpo, (T/N)…–Sus dedos se movieron aún más con
fuerza, mientras que con su lengua daba fuertes lengüetazos llenos de
obscenidad a mi persona.

–Ahhh G, joder, déjame
correrme. –Dije mientras me encontraba en el límite de mi control.

–Un poco más, déjame oírte
gemir mi nombre, deja que mi nombre se embriague de inmoralidad de tus gemidos
desenfrenados de boca sucia. –

Las sabanas de la cama eran
rasgadas de desesperación, de su nombre, rogando abatida al dios que tenía en
mi cama el dejarme entrar a su cielo. Perdiendo el control, entrando en éxtasis,
sintiendo el placer entrante de mi sexo y entregándome por completo al pecado.

Mi cuerpo temblaba en
relajación, las olas del orgasmo corrían por mi cuerpo, G me miraba con
intensidad, con una sonrisa burlona sobre su rostro.

–¿Cuál es la segunda cosa
que quieres, muñeca? –Me dijo mientras caía sobre mi pecho, dando pequeños
besos sobre mi clavícula.

–Quiero que invites a
Papyrus a cenar…–Dije aun entre gemidos y suspiros.

–Creo que ya me adelante a
eso, muñeca… –Dijo él mientras acariciaba mi estómago con la punta de sus
dedos.

–¿A qué te refieres?
–Preguntando mirándole sorprendida.

–Mañana te lo contare…
Ahora a dormir…. –Dijo terminando la oración, sintiendo como se acomodaba entre
mi pechos, poniendo su cabeza sobre mi corazón, para oírlo, tal acción me hizo sonreír.
Bese su cabeza, y me acosté de nuevo a dormir.

Tock

TOCK TOCK

La conciencia comenzaba
allegar a mi mente de nuevo, la luz de sol entraba por mi ventana, mientras oía
un sonido fuerte tocando sobre mi puerta.

Mire alrededor sorprendida,
parpadeando varias veces para que mi vista se acostumbrara a la luz del sol.

–G, alguien toca…–Dije
acomodándome otra vez en la cama, cerrando mis ojos, acercándome al calor que
proporcionaba G, arrullándome de nuevo.

G levanto su cabeza rápidamente,
mirando a dirección de la puerta, abriendo sus ojos sorprendido.

–Oh no…–Oí decir mientras
se levantaba rápidamente, mirándolo extrañada, comencé a levantarme de la cama.

–Invite a Papyrus a comer….
—Me dijo mientras se vestía rápidamente.

–Ahh ¿Qué? ¿A qué hora lo
invitaste? –Pregunte mientras también comenzaba a vestirme.

–A las 2 de la tarde. —Dijo
mientras me pasaba mis ropas, inconscientemente, mire al reloj, mis ojos se
abrieron asustados mirando la hora, eran exactamente las 2 de la tarde, ¿tanto
habíamos dormido? G me está pegando las malas costumbres, pensé.

De un momento a otro, el
celular de G comenzó a sonar, constando rápidamente, se oía la voz molesta de
Papyrus.

–¿A qué hora piensan
abrirme? –Dijo él molesto.

–Hola Paps, perdona es que
no estamos en casa, salimos a comprar unos ingredientes para la comida. —Dijo
mientras me arreglaba rápidamente.

–Sé que están en casa. –Oí
decir al esqueleto mayor, mis ojos se abrieron al oír estas palabras. –Puedo
ver el alma dela humana brillar con fuerza. –Dijo este en tono monótono.

G se dio una palmada en el
rostro fuertemente, con la intención de, qué estúpido, ¿cómo pude olvidarlo?, camino
fuera de nuestra habitación, y me apure para alcanzarlo, G abrió la puerta
principal, mostrando al esqueleto con gesto sumamente molesto y con una
cacerola en sus manos.

–Gracias por abrirme
rápido. –Dijo él en tono sarcástico, mire a G, que ya comenzaba a tener un
gesto molesto, me adelante a contestar.

–Hola Papyrus, lo lamento,
no tuvimos noción del tiempo, por favor pasa, sé que no tendrá sentido lo que
te diré, por lo que acaba de pasar, pero las puertas de mi hogar siempre
estarán abiertas. –Dije tratando de calmar la situación.

Papyrus hizo un gesto
confundido, entrando a mi departamento, la luz le daba un tono cálido, un aire
de bienvenida,  dio un vistazo alrededor
mientras G lo miraba aun con gusto un tanto serio.

–Ven, pasa vamos a la
cocina, ahora hare algo de comer. –Dije mientras señalaba la cocina,  mi concina era algo sencilla, había una isla
donde había varios banquitos, Papyrus amablemente se ofreció a ayudarme de
hacer de comer, lo que había en la cacerola era un platillo sumamente exquisito,
era un ratatouille, inmediatamente lo
metí al horno para que tomara algo de calor.

–Vaya Papyrus, se ve exquisito
esto, ¿te gusta cocinar? –Dije mientras sacaba varios ingredientes del
refrigerador, tenía pensado hacer unas papas cocinadas con una salsa liguera de
jitomate.

–Así es, es algo que me
gusta bastante, poco a poco mi menú de opciones de hacer comer fue aumentando,
antes hacía solamente espagueti, pero una buena amiga mía me enseño diferentes
opciones. –Dijo mientras se acercaba un banquito, ya que había rechazado su
ayuda, era mi invitado no podía aceptar su ayuda.

G miraba solamente mientras
había encendido un cigarrillo, se mostraba resilente de unirse a la
conversación, pero oía todo lo que decía Papyrus.

–Quisiera disculparme por
las otras palabras de la otra noche, (T/N), fue algo horrible de mi parte, y
juzgue antes de conocerte, y eso es lo peor que puede hacer. –Dijo él un tono
apenado.

–No te preocupes yo,
entiendo, claro que si me molesto, pero no fue de tanta importancia, aun
conociendo el pasado de G. –Me reí diciendo esto, mientras que G voleaba sus
ojos en señal de desaprobación de mis palabras, lo ignore por completo.

–Así que. –Dije trayendo la
atención y buen ánimo a la situación. –Acabaste de regresar como médico sin
fronteras, eh? –Dije mientras comenzaba a cortar las papas.

–Así es, viaje alrededor
del mundo, ayudando a monstruos e humanos, soy médico cirujano, el hecho de
haber llegado a este mundo, llevo a varios monstruos diferentes situaciones
difíciles que, de verdad me sorprende como pueden existir esas condiciones de
vida. –Dijo él en tono sorprendido.

–Así es, la llegada de los
monstruos realmente fue algo difícil de manejar, muy apenas podemos con
nosotros, no se digan las diferencias de culturas, y calidades de vida, eso es
lo más importante, porque no hay una empatía con ello, los humanos tenemos la
horrible costumbre de buscar solamente por nuestro bien dejando atrás y sin
importar otras consecuencias que le podamos traer a otros. –Dije recordando los
casos que llevaba en mi despacho.

–Así es, la mala
organización de los humanos, si afecto a los monstruos, no se digan los ataques
de odio a nuestra especie. –

–Si me ha tocado ver todo
eso, soy abogada, y créeme que hay casos que realmente me demuestran que los
humanos no somos tan buenos como todo, el alma de los humanos está sumamente
corrompida. –Dije en tono triste.

–Las almas humanas a las
almas de monstruos son totalmente diferentes, las almas de nuestra especie
están constituidas de amor, piedad y compasión, la tuya brilla sabes, creo que
es una de las más brillantes que he visto. –Con estas palabras mi curiosidad se
elevó.

–¿Cómo es posible?..¿Puedes
ver mi alma?…—Dije sorprendida, pero un sonido de un teléfono corto la conversación.

–Espera, lo lamento,
cuestiones de trabajo. –Dijo Papyrus saliendo del área de la cocina,
contestando su teléfono.

Me acerque a G, y le di un
beso en su frente que estaba con seño molesto, este me dedico una sonrisa, G
nunca me había comentado muchas cosas, ni siquiera lo de mi alma.

–Lo siento… Tengo que irme,
tú sabes cuestiones de trabajo, gracias por la interesante conversación. –Dijo
con una sonrisa en su rostro. –De hecho… Va a ver un evento mañana, Domingo, sería
interesante tener el punto de vista de una abogada, van a ir monstruos e
humanos para convivir y hacer planes para el bien de nuestra comunidad. –

–Claro me encantaría ir,
será interesante, ¿en dónde será? –

–Sera en el centro de la
ciudad,  será en la mañana, pásame tu
teléfono y te daré los datos. —Dijo él, dándole mis datos de contacto, me mando
en ese instante la invitación virtual.

Papyrus se fue en ese rato,
G y yo de todos modos comimos, el platillo del esqueleto era sumamente
delicioso.

–¿De verdad quieres ir a
ese evento mañana? –Me pregunto G después de comer.

–Si, será interesante, y más
aparte deberías convivir aún más con tu hermano, en todo el rato que estuvo
aquí, no dijiste nada. –Le dije algo molesta.

–No sabía que decir, aparte
ustedes dos se llevaban muy bien. –Me dijo cerrando sus ojos.

–Sera divertido,
además…–Dije cambiando el tono de mi voz a uno más suave y sensual. –No
hicimos ningún plan, podemos quedarnos aquí y jugar un poco~…–Dije mientras lo
besaba lentamente.

Y así fue, no fue mucho el
tiempo de reacción, en que toda la tarde nos la pasamos juntos, pero en mi
mente aun había muchas, demasiadas dudas en verdad, ¿en verdad lo conocía?, G tenía
demasiados secretos y yo con él era un libro abierto.

El domingo en la mañana
llego, me encontraba emocionada, ya estaba arreglada de una manera formal, no
exagerada, una blusa de color de crema suelta, un pantalón de vestir y unos
tacones, mi cabello iba suelto, y mi maquillaje era ligero. Pero parte G se
puso sus ropas de andar, una camiseta, sus pantalones y sus botas,  lo mire molesta, porque era obvio su
intención, no quería ir.

–Oye, ya vamos tarde,
arréglate por favor…–Le dije todavía manteniéndome tranquila.

–NO quiero ir. Que te
parece si nos quedamos aquí como ayer. –Me dijo con tono enserio.

–No, G, nos están esperando
allá, será divertido, por favor vamos, será bueno porque así convivirás con
Papyrus. —

G se levantó y se acercó a
unos cuantos centímetros, lo mire sorprendida.

–Voy a contar hasta 5,
entonces me teletransportare hasta allá y le diré Papyrus que no podremos ir
porque lo haremos salvajemente toda la tarde. –Dijo este sonriendo.

–No te atreverías. –

–5. –Empezó a contar.

-Gaster Sans, basta. –Dije.

–4. —

Lo mire seriamente.

–3… 2. –Conto más rápido.

–1. —Estire mi mano inconscientemente,
ante mis ojos ese momento se había congelado, el cuerpo de G desaparecía, y la
sensación de un vacío me invadió, me estaba teletrasportando con él.

Una oscuridad, más y más
oscura invadió mis sentidos, dolor llenaba mi cuerpo, sentía como si estuviera
gritando, pero ese lugar los silenciaba.

Mire a G, abriendo mis ojos
aterrorizada, su cuerpo estaba siendo deformado, un pequeño corazón estaba en
medio de él, y este comenzaba a partirse, el sonido de este era como si un
cristal comenzara a estrellarse.

–No… ¡NO!—Grite mientras me
acercaba a este, tomándolo con mis manos, intentando de alguna manera detener
ese quebrado.

El cuerpo de G había
desaparecido, solo estaba aquel corazón, mi cuerpo seguía cayendo en ese vacío,
acerque con rapidez a mi pecho, abrazándolo protegiéndolo.

–¡Por favor, por favor! No
mueras. –Decía mientras lloraba.

De la nada mi pecho comenzó
a brillar, y el corazón de G empezó a brillar también, recuperándose  de aquellas fracturas, pero de la nada este
comenzó a temblar violentamente.

En mi garganta había un
nudo, mientras que en mi estómago se revolvía, el lugar comenzó a producir un
sonido punzante, el simple sonido me hizo tapar mis orejas intentando
amortiguar el sonido, mi cuerpo se sentía como si lo estuvieran partiendo a la
mitad.

Mire el corazón de G, y este
comenzaba a parpadear, al igual que en mi pecho se sentía como si algo de esta
fuera sacado a la fuerza.

Después todo se hizo tan
rápido, que la velocidad con la que caía se hacía más y más rápida, puedo jurar
que en cuanto vi otra vez a aquel pequeño corazón, pude ver como se divida en
tres, saliendo del 3 diferenes figuras corporales de esta.

Sentí como caía con fuerza
sobre algo, mi visión era borrosa, escuchaba diferentes voces y gritos a a la
vez, mi cabeza punzaba con dolor, lagrimas caían aun de mis ojos.

–(T/N)…. —Oí decir mientras
parpadeaba.

Me pecho ardía en fuego, mis
huesos se sentían como si una maquina los hubiera aplastado, no podía respirar,
pero…

¿Y G?

Me levante violentamente en
un ataque de adrenalina, mirando alrededor habían monstruos y humanos asustados
mirándome, mire como en el otro lado de la habitación había una acumulación de
personas mirando al suelo.

Corrí cayéndome varias
veces, mi cabeza daba mil vueltas a la vez, paro cuando vi lo que había en el
suelo, todo eso quedo atrás, sintiendo una sensación de terror, en el suelo ya
hacia G, totalmente inconsciente, de sus huesos salía una especie de brea
negra, mientras que alrededor de él había polvo.

Me hinque cargándolo,
gritando su nombre para que despertara, mire alrededor asustada pidiendo ayuda,
mis ojos vieron un rostro familiar, mientras sentía como el cuerpo de G se hacía
cada vez más y más ligero,

 –PAPYRUS, AYUDAME…–Grite con fuerza, al punto de desgarrarme la
garganta, y la oscuridad vino de nuevo.

Tres Almas, Un Solo Cuerpo. (G!SansxReader)

Finalmente el segundo capitulo esta aqui!!
En este cap, notaran temas de derecho, que es lo que actualmente estudio en la universidad XD.

Espero que les guste, cualquier comentario, sugerencia, sera siempre bien recibida.

Si te perdiste el primer capitulo, aqui esta el link:

Capitulo 1 Pereza: http://bellbirthday.tumblr.com/post/144786317345/tres-almas-un-solo-cuerpo-gsansxreader

—————————-Capitulo 2 ———————–Esa noche:

Cuando
llegamos al centro, a la ciudad judicial, estaba aun en el auto de G, su auto
era uno clásico, color blanco, recuerdo la primera vez que me subi a este,
nunca pensé todo lo que traería esa decisión.

–Estoy
nerviosa…-Confesé, G me miro tomando mi barbilla, y con una sonrisa me dijo

–Recuerdo
esa vez también lo estabas… haz estudiado este caso ¿no?, tu debes estar
tranquila y dar lo mejor de ti, siempre lo haces, no tienes porque estar
nerviosa. —Me dijo mirándome a los ojos, no pude evitar darle un beso de nuevo,
este comenzó muy puro, pero poco a poco la intensidad de este iba aumentando,
soltando ligeros gemidos ahogados en su boca.

–G, a-alguien
podría vernos…-Dije mientras me intentaba separar, pero este me atrajo de
nuevo, acariciando mis piernas debajo de mi vestido.

–¿y?, Quiero
que todos vean que tú eres mía, que me perteneces. —Dijo el en un todo muy
enserio sobre mis labios, el beso comenzó a darse muy lento de nuevo, hasta que
nos separamos con un hilo de saliva amarilla colgaba de nuestras bocas.

–Deséame
suerte. –Le dije besándolo de nuevo, bajándome del automóvil, me dio una
nalgada bastante fuerte que me hizo gritar de susto.

–Si ganas,
ya sabes lo que te espera…-Dijo lamiendo sus dientes con su lengua, mientras me
volteaba de nuevo totalmente roja de nervios, camine alejándome del auto de G,
volteándome para mandarle un beso, caminando aún más de prisa, para llegar a la
audiencia.

Para mi
sorpresa y alivio aún no habían empezado, el juez encargado del proceso aún no
había llegado, me reuní con mi jefe, mirándome preocupado, me preguntó cómo me
sentía, a lo cual había contestado siguiendo con el plan, que ya estaba algo
mejor, pero que el dolor aún seguía ahí. Me acerque a mi cliente que era un monstruo
bastante algo, tenía una cola que se agitaba bastante y se mostraba totalmente
nervioso.

–No se
preocupe señor, vera que todo saldrá muy bien –Le dije sobándole la espalda.

–G-gracias
señorita, eso lo sé, lamento ponerme tan nervioso, lamento que mi cola no la
pueda controlar, lamento que este pidiendo tantos lamentos. –Dijo el en un tono
bastante extraño e inquieto, fue cuando vi llegar al juez.

La audiencia
se desarrollaba normalmente, nunca pensé estar aquí, defendiendo a un monstruo,
el día cuando vimos que la barrera entre los humanos y los monstruos había caído,
yo estaba en la universidad, en mis últimos años de la carrera de derecho, los
humanos como tal no se mostraron tan ajenos a ellos, los aceptaron con
normalidad, pero pusieron condiciones al momento de que haya una ley como para
regular a los humanos como para regular a los monstruos.

Puedo decir
con orgullo, que cuando estaba en la universidad, cuando oí de este proyecto,
participe en esta ley regulatoria, que buscaba una igualdad entre humanos y
monstruos, que las garantías individuales de estas no se corrompieran y
perdieran su sentido de justicia.

Fue a lo que
afortunadamente cuando salí de la universidad, me abrió las puertas a muchos
despachos entre ellos está en el que actualmente trabajo, el despacho más
importante de toda la ciudad, nunca creí que esto me pasara, y aun mas no creí
que llegara a convivir con el embajador humano de los monstruos, para mi
sorpresa era un niño llamado Frisk, a pesar de su edad era bastante inteligente
y lleno de sabiduría.

Mientras
escuchaba las acusaciones de la fiscalía, no pude evitar enojarme, al escuchar
estas, robo con dolo, ósea con toda la intención de quebrantar la ley, llego
nuestro turno con el alegato de apertura, me levante con pose orgullosa con la
determinación de proteger a mi cliente.

–Su señoría,
esta defensa busca limpiar el nombre de un monstruo que fue acusado
injustamente, el no tuvo la intención de robar nada, quiero recordarle que
humanos y monstruos compartimos una necesidad elemental, el hambre, y como tal
esta puede nublar nuestro juicio, y como poder tener un juicio, si mi cliente
cuando se rompió la barrera no quiso salir por miedo algo que los humanos le
pudieran hacer, fue cuando salió después de 1 año de cuando la barrera se
rompió, y en este año pasaron demasiadas cosas, entre ellas la regulación de
humanos y monstruos, el desconocimiento de esta ley fue lo que provoco que le
culpara injustamente a mi cliente su señoría, y desde cuando una condición tan
importante como es el hambre se considera como delito, quiero recordar por qué
estamos aquí mi cliente, entro a un supermercado, y como no traía dinero, pero tenía
demasiada hambre este con total inocencia tomo 2 latas de atún y comenzó a
comerlas, en cuento llegaron los guardias, este no se mostró con la intención
de huir, al contrario, este inclusive les menciona su situación, y da a conocer
su intención de recuperar las latas comidas, dando a cambio horas de
trabajo,  pido que se tomen en cuenta
todas las evidencias anteriormente mostradas ante este tribunal. Es cuanto señoría.
—Dije sentándome de nuevo, viendo a mi jefe mirarme con una sonrisa orgulloso
de mí.

Mientras oía
lo que la parte decía de mi cliente, no pude evitar pensar de nuevo en G, como
nos conocimos, nunca creí que realmente pasara algo así.

Ese día recuerdo
que me había despertado con la sensación de que iba a hacer un buen día, inclusive
el radio decía que el día iba a estar de una manera perfecta, esto me lleno de
determinación, me estire y salte de mi cama con emoción, dando un paso cuando
por accidente me pegue con la pata de mi cama en el dedo meñique de mi pie.

–AAhhh,
maldita sea…-Grite molesta, en cuanto me metí al baño, el agua caliente había
empezado a salir bañándome muy a gusto, relajando mi cuerpo, cuando de repente el
agua cambio de caliente a fría como el polo norte, grite de nuevo temblando,
saliendo rápidamente de la ducha, me vestí para ir a mi trabajo, salí de casa,
apurándome ya que para sorpresa ya iba tarde, cuando encendí mi auto, este no
arrancaba, por más veces que insistiera con la llave este solo producía un
ruido ahogado, salí de mi auto para intentar tomar un taxi, afortunadamente
paso uno de manera rápida, y pude llegar a tiempo a mi trabajo, pero para mi
sorpresa había olvidado mi cartera, solo teniendo lo suficiente para pagar el
taxi con lo que tenía en mi bolsillo, osease que cuando fuera la hora de
salida, no iba a tener el dinero suficiente como para pagar otro taxi para
llegar a casa.

Suspire pesadamente
caminando hacia mi oficina, para lo primero que me encuentro llegando a esta
era mi jefe en un semblante molesto en verdad, se acercó rápidamente a mi, y
solo pude abrir mis ojos en sorpresa.

–Señorita,
donde esta el expediente que le preste ayer!? –Pregunto en tono muy molesto.

–Aa-m se lo
deje ayer en su escritorio licenciado.—Conteste, recordando rápidamente que efectivamente
se lo había dejado en su escritorio.

–Pues ahí no
está, no me explico el por qué tuvo esta falla, y este expediente es sumamente
importante, y usted lo ha perdido—Dijo señalándome casi gritando toda la
oficina comenzó a vernos, no pude evitar ponerme roja en realidad, fue cuando
el sonido de unos tacones que detestaba oír se acercaron rápidamente a donde nosotros
estábamos.

–Licenciado
ya encontré el expediente, aún estaba en el lugar de mi compañera. —Dijo ella
con una sonrisa bastante sarcástica, sabía que ella tenía que venir y ponerme
en ridículo en medio de toda la oficina.

–Muchas
gracias Licenciada Elii, veo en quien puedo confiar y en quién no. —Mirándome
fijamente dijo esto.

–Si gusta
puedo enseñarle a Lic., aquí presente, como cuidar los expedientes, si gusta
dejármela en mi cargo. —Cuando dijo esto algo de mi quería estallar, la mire
sumamente molesta a aquella víbora resbalosa.

–Me parece
una perfecta idea, licenciada, hoy auxiliara a la Lic. Elii. —Dijo sentenciando
mi muerte en ese día.

La tarde no
pudo empeorar, las exigencias de esta tipa eran casi imposibles, baje y subí el
edificio completo varias veces, cargando cajas, mis manos me dolían, mis pies
me dolían, ¿porque tuve que ponerme tacones el día de hoy?

Cuando el día
finalmente término, deje las cosas menos importantes en mi oficina, para poder
caminar, sin tener que cargar mucho, lleve conmigo lo más indispensable, afortunadamente
me encontré algo de dinero en mi saco, no era mucho, pero era lo suficiente
para un trago, y realmente necesitaba uno.

Empecé a
caminar, y el cielo se empezó a nublar pesadamente, solo faltaba esto, no pude
ser, el cielo comenzó a tronar con fuerza y con ello cayo  un aguacero, caminaba por las calles con una
cara de perro, mi ropa colgaba con fuerza por la cantidad increíble de lluvia
que caía, hasta parecía que era una broma, mi ropa, mi cabello parecía una sopa
andante caminando,

De entre las
calles que caminaba entre la lluvia, note un anuncio luminoso “GRILLBY´S”, esto
es lo que necesito, un buen trago, pero nunca había entrado en este lugar, me acerque
a las puertas conocidas de un bar, el lugar estaba bastante lleno de monstruos
en su mayoría, había unos cuantos humanos, de un momento sentí que todos me veían
como loca, entre de manera discreta, pero era bastante difícil tomando en
cuenta que estaba totalmente empapada. Me senté en la barra, y un destello de
calor me hizo ver para delante, un hombre totalmente en llamas se acercó a mí.

–Buenas
tardes, ¿qué le puedo servir, señorita?

–Hola, ¿Qué tal?,
dame por favor, umm unas medias de seda, bastante cargadas por favor. —Dije
mientras este se retiraba a traer mi bebida. Mire mi ropa totalmente empapada,
me quite mi saco y lo puse en el respaldo del banco en el cual estaba sentada.
Cuando se acerca de nuevo aquel hombre, y me trae mi bebida y unas cuantas
toallas.

–Ah muchísimas
gracias, enserio te lo agradezco. —Dije con una sonrisa.

–Día
difícil, ¿eh? Mi nombre es Grillby—Dijo el con una sonrisa.

–Bastante en
verdad, mucho gusto, mi nombre es (T/N), un gusto. —Dije

–Espera, ¿(T/N)?,
la que ayudo a formar la ley para los monstruos. —Dijo sorprendido.

–Exactamente
la misma. —Conteste con temor, no sabía cómo lo iba tomar, de una manera buena
o mala.

–Wow, es un
placer conocerte, muchísimas gracias, de verdad, tu ayuda en estas leyes
realmente han hecho que todos nosotros aquí, nos sintamos cómodos y protegidos.
—Dijo el brillando de una manera más intensa.

Se alejó
dejando mi bebida, tome de mis medias de seda cargadas sintiendo como el
alcohol corría en mi boca, mire a mi lado y note unos cigarrillos abandonados,
no fumaba, pero realmente sentía la necesidad de uno.

–¿Disculpa
son tuyos? –Pregunte señalándolos.

–No, son de
otro monstruo. —Dijo mirándome

–¿Crees que
me quiera dar uno? –Pregunte

–Depende…

–¿De qué?

–De que tan
bien se mueva la chica… –Dijo señalando la parte de atrás, haciéndome
entender, que ahora mismo estaba ocupado.

Abrí mis ojos
de manera sorprendida, cuando una figura salió de la parte de atrás, un
esqueleto bastante alto, con una chamarra de cuero de capucha con pelo blanco,
con un semblante molesto, se sentó a lado de mi buscando sus cigarrillos
prendiendo uno al instante, detrás del salió una conejita azul con cara
bastante feliz, se notaba el sonrojo en su rostro todavía.

Se acercó a él,
acariciando su hombro de manera muy sugestiva, susurrándole en su oído,
palabras que no pude distinguir.

Este tomo una
colada grande de su cigarro, soltándolo en su rostro, la conejita empezó toser.

–Lo siento
nena, puede ser que tengas una lengua muy sucia… pero no eres más que una tabla
con un hoyo.—Dijo mirándola fijamente, a lo cual me sorprendí de sus palabras frías
y cortantes, mire de reojo a la conejita con una cara bastante molesta,
levantando su mano, para soltarle una bofetada, a lo cual se detuvo, mirando
con miedo al esqueleto en cuestión, moví mis ojos hacia este, y su ojo amarillo
había brillado aún más, con una sonrisa que si la veías de noche te quitaría el
sueño.

La conejita
se fue a paso rápido, maldiciendo el lugar, seguí en mis asuntos tomando mi
bebida tranquilamente, a lo cual me desanimo completamente de pedirle un cigarrillo,
este seguía fumando, tranquilamente, sin notarnos todavía, y esperaba que no lo
hiciera, tome una de las toallas, poniéndola en mi rostro intentando secarlo
con cuidado, moví mi cabello que estaba sin forma hacia atrás dejando mi frente
descubierta, poniendo otra de las toallas en mi cuello, no había mucho que
hacer, mire hacia abajo y note de que mi blusa blanca se notaba mi brasier
negro de encaje, a lo cual me hizo sonrojar, ¿qué más tenía que perder?, pensé,
mientras solté un suspiro pesado, le di otro trago a mi bebida, a lo cual una
mirada me hizo voltear mis ojos.

Mirándome
estaba aquel esqueleto extrañado, al notar como había hablado con la conejita,
me hizo tomar una postura a la defensiva.

–¿Por qué no
tomas una foto, así dura más, no crees?—Dije con una voz molesta tomando de mi
bebida.

A lo cual
este saco su teléfono, sonando un sonido de cámara, a lo cual no pude evitar
soltar una risa, tapando mi rostro  con
una mano.

–¿De verdad
acabas de hacer eso?—Pregunte sonriendo

–Lo que sea
por sacar una sonrisa en un mal día al parecer.—Contestó este ofreciéndome uno
de sus cigarrillos, tome uno y este de inmediato me ofreció algo de fuego, me
acerque a él , encendiendo el cigarrillo, al dar una calada, este me hizo toser,
eran bastante fuertes al parecer. Este sonriendo dijo:

–No debes
forzarte a algo que no estas acostumbrada, muñeca –Dijo soltando humo de sus
dientes.

—No es eso,
y si no estoy acostumbrada puedo hacerlo rápidamente. —Conteste cortante.

Pasaron los
minutos en silencio, ambos veíamos al frente mientras daba varias caladas al
cigarro sintiendo como el tabaco invadía mi boca, este por mi desesperación se acabó
rápidamente, a lo único que me hizo decir:

–¿No crees
que fuiste muy duro con ella?—Pregunte solo mirándolo con los ojos.

A lo cual
este mi miro sorprendido, acercándose a mí, con una sonrisa.

–¿Acaso te
molesta? Digamos que me molestan bastante las mentiras, y ella no fue muy
sincera que digamos…-Dijo acercando su rostro al mío.

A lo cual me
aleje, y este solo se dedicó a reírse, que estúpido, pensé. Levante la mano,
haciéndole una señal a Grillby.

–¿Podrías
darme la cuenta, por favor?

–No te
preocupes, la casa invita, es lo único que puedo hacer en cambio de la gran
ayuda que nos diste, señorita (T/N). —Dijo haciendo una pequeña reverencia, a
lo cual me hizo sonreír genuinamente.

A lo cual el
esqueleto soltando su cigarrillo, dejando su mandíbula abierta ¿habrá oído de mí?,
a lo cual, quise imitarlo, acercándome a él, tomándolo de su barbilla, cerrando
esta.

–Gracias Grillby.
—Dije tomando mi saco empapado, saliendo de ahí, esperando nunca encontrarme
con aquel esqueleto molesto.

Los días
pasaron y con ello, los días empeoraban, no me explicaba el porqué, lunes,
martes, miércoles, jueves, fueron días terribles para mí, finalmente el viernes
había llegado, a lo cual salí rápidamente de la oficina, y me dirigí a mi
departamento cual rayo, abrí la puerta me avente mis zapatos, me quite mi
blusa, quedándome en brasier, me arranque literalmente la falda aventándola a
la sala, quedándome totalmente en ropa interior, me dirigí a la cocina, sacando
un bote de helado de chocolate, y empecé a comerlo con una cuchara, disfrutando
el sabor del chocolate, me fui a mi sala, medio desnuda y literal me avente al sillón,
prendiendo la televisión.

– ¡Noche de
helado y Netflix, la mejor!–Dije acurrucándome en el sillón, viendo una serie
que me hacía llorar.  Los minutos pasaron, lloraba reclamándole a la
protagonista.

–No jodas!
Eres idiota o qué?! Él te ama! Y tú lo cambias, idiota idiota!–Gritaba
apuntando la cuchara a la televisión, mientras que una melodía que me
fastidiaba bastante se oía en mi bolsa, me acerque a esta bufando, y
maldiciendo a quien me estaba llamando.

–-¿Bueno?–Conteste.

–-Holaaa
muñeca. –Se oía una voz alegre de una vieja amiga de la universidad.

–-Hey! Como
estas? –Conteste alegre, hacía ya un rato que no hablaba con ella, el oír su
voz me hizo sonreír.

–-Tienes que
venir en el club en el que estoy, el ambiente esta increíble, de verdad WOW–Se
oía sumamente alegre, la música de fondo se escuchaba bastante animada, a lo
cual yo respondí con un alegre:

–-No gracias,
hoy es noche de netflix, y quiero descansar un poco…–Dije tocándome la sien.

–-Es enserio?
Hay mucha gente y monstruos demasiado grrr…–Dijo ella. –Menos iré, no estoy de
humor para lidiar con algo así…

–-La noche es
joven! (T/N)! Nunca sabes que te puedes encontrar por ahí, así que ponte algo
sexy y ven acá, si no la fiesta ira a ti. –Dijo amenazante

–No te atreverías!
–La rete.

–Chicos! Orgia en la casa de mi amiga!! Quien
quiere ir?! – A lo que se escucharon varios gritos celebrando. A lo cual me horrorizo,
y rápidamente conteste:

–Okey okey! Calma! Iré para allá! Donde estás?…–pregunte
mientras escuchaba con atención la dirección….

Caminaba
sobre la acera con unos tacones y un vestido negro straple de cuero, mi cabello
estaba algo alborotado y mi maquillaje estaba era sencillo, ojos delineados
tipo kitty eye, algo de sombra y listo, a pesar de que me encontraba lejos podía
escuchar la música a varias cuadras. A lo lejos note la fila para entrar a tal
lugar, era enorme, monstruos y humanos, algunos platicando, otros besándose y
otros ya en otro nivel. Tome mi teléfono y le llame a mi amiga:

–Oye ya estoy aquí, pero no creo que me dejen
entrar…

–Oh! Espera
ahora voy. –Dijo ella colgando el teléfono. No tardo mucho al asomar su cabeza
en la puerta principal, hablo con el guardia que era algo parecido a un
minotauro y se acercó a mí y me jalo adentro del club.

–¿Qué le
dijiste al guardia? –Pregunte extrañada, viendo el rostro de este con una
sonrisa rara.

–Que si te
dejaba entrar, al rato se la iba a…-Dijo ella sonriendo mientras le tapaba la
boca con mi mano.

El sonido de
la música comenzó a invadir mis sentidos, mientras que poco a poco comenzaba a
mover mi cuerpo, mientras mi amiga y yo comenzábamos a bailar, al entrar al
lugar principal del baile, me encontré sorprendida del lugar, había mucha
gente, pero esta estaba increíble, monstruos y humanos bailando de manera increíble,
haciendo movimientos lasivos, y era cierto lo que dijo mi amiga, había unos
monstruos y humanos… uff… que wow, de verdad, a lo cual mis ojos entre todos
los montruos notaron de manera increíble el esqueleto de la otra noche, este
tenia su camisa de cuello de tortuga y un cigarrillo en su boca…

A sus lados
había dos chicas, una rubia despampanante y una chica monstruo con orejas de
gato, y tenía la misma sonrisa del otro día, lo mire fijamente, estaba llena de
gente, hasta que vi como volteo hacia a mí, a pesar de que estaba rodeada de
gente, sentí como su mirada se clavaba en mí.

Un jalón de
una mano me despertó de ese trance, era mi amiga, que me llevaba a la barra,
que estaba lleno de bebidas, shots y demás.

–¿Ya le echaste
el ojo a alguien verdad?—Dijo mi amiga moviendo las  cejas

–N-no!, es
solo que vi a alguien conocido, él es bastante atractivo de verdad, pero está
fuera de mis límites. –Conteste.

–Yo no creería
eso muñeca…–Oí una voz susurrar en mi oreja, mientras que volteaba
rápidamente, mirando a aquel esqueleto con una sonrisa, sus ojos se movieron
mirándome, desnudándome por completo, a lo cual lo único que pude hacer fue
sonrojarme.

–Y-y por qué
crees que estaba hablando de ti?—Dije algo nerviosa

–Por qué
hace unos momentos sentí tu mirada sobre mí, y sé que me estabas viendo, porque
tenías la misma mirada con la que nos conocimos. —Dijo tomando mi barbilla.

Mi amiga
estaba atónita, mientras la volteaba a ver, tenía la boca abierta sorprendida,
a lo cual agito la cabeza, y grito:

–Quieren
algo de tomar?—Pregunto nerviosa.

–S-si!, yo
quiero un sexo en la playa. —Dije rápidamente, mientras escuchaba una risa algo
grave.

–Creo que
por aquí no hay una playa, pero si te puedo dar la parte del sexo…–Dijo
acariciando mi cuello, haciéndome temblar

–Oye! Nada
de tocarme—Dije sonrojada con mirada fulminante.

A lo cual se
rio, mirando a mi amiga, le dice:

–Me la
robare un rato, ¿te molesta?—Dijo guiñándole el ojo, mientras que me atraía a
su cuerpo.

–Para nada, diviértanse…–Dijo
ella tomando su bebida mientras que un conocido minotauro se acercaba a ella de
manera sugerente. Era jalada de mi muñeca por aquel esqueleto, a una multitud
de gente y monstruos bailando en una llamada pista principal, el solo se paró
en un lugar donde había espacio y comenzó a bailar al ritmo de la música,
mientras que yo lo miraba atónita de que me había jalado, y que yo me había
dejado.

Pero admito
que la música era buena, por lo cual también había empezado a bailar,
levantando mis brazos al aire, dando pequeños saltitos en donde estaba, mi
cabello se movía al ritmo de la música.

Mire al
esqueleto que me miraba sonriente, siguiendo mis pasos poco a poco se comenzó a
acercar a mí, debo de admitir que esto era mejor que haberme quedado en casa comiendo
helado y mirando una serie.

Me acerque a él,
moviendo mis brazos de manera sugerente, mientras que él se ponía detrás de mí,
la diferencia de estaturas era notable, pero esto no me había importado, moví
mis caderas en contra su pantalón, acariciando con mi espalda su pecho, y
cuando quería tocarme, solo me separaba de él, al ritmo de la música.

¿Qué me
pasaba?, yo no era así, donde está la (T/N) que estaba cansada y aburrida, y
ahora se muestra sugerente y sensual, las luces del lugar comenzaron a
parpadear, a lo que veía al esqueleto con cada parpadeo de una manera
diferente.

A lo cual
también quise imitar, por cada parpadeo mi posición cambiaba, pero poco a poco
notaba como este se iba acercando a mí. Lo que me hizo sonreír, me acerque a él
y le dije a su oído o más bien cerca de su cráneo.

–Y a todo
esto, ¿Cómo te llamas?—Le pregunte mientras seguía bailando, el esqueleto se acercó
a mí y susurrando en mi oído me dice:

–¿Quieres
saber que nombre gritaras esta noche?—

Un
llamado me saco de ese recuerdo, era mi jefe, mostrando las diferentes
evidencias que comprobaban la inocencia del aquel monstruo se fue el tiempo, la
audiencia fue rápida, ya que al momento de pasar a los testigos que vieron los
hechos, el juez no dudo en la inocencia de este y lo dejo en libertad.
Saliendo de la audiencia llame a G, contándole acerca de lo que había pasado:

–Ya
vez, te lo dije, y tú estabas nerviosa, yo sabía que lo ibas a lograr. –Dijo el
en tono alegre.

–Lo
sé, gracias G, de verdad. –Dije sonriendo.

–Bueno
me tengo que ir, tengo que ir de nuevo al despacho. –Dije subiéndome al auto de
mi jefe, quien amablemente se había ofrecido a llevarme. “No puedo dejar, que
te vayas a si, y más con los dolores que tenías en la mañana” me dijo mientras
recordaba sonrojada lo que paso en la mañana.

–Está
bien, te veo en un rato nena, ten un buen día. –Dijo él.

–Igualmente
G, te veo. – Dije mientras hacia el sonido de un beso y colgaba el teléfono.

Al
llegar a la oficina, para mi sorpresa en mi cubículo había un ramo grande de
rosas blancas y orquídeas, en la tarjeta venia una inscripción a mano cursiva:

“A
mi hermosa  abogada” –G

Como
para sorpresa venia una cajita blanca de tamaño mediano, la decoraba un hermoso
listón negro, fue una pena deshacerlo, pero mis ojos se abrieron como platos al
ver lo que había adentro, un conjunto de lencería, color negro y azul marino.

Intente
ahogar un grito de sorpresa, sonrojándome como un tomate, sonreí viendo al techo
como tonta, dios mío ese esqueleto realmente me va a hacer irme directamente al
infierno por los pecados que cometo con él.

Guarde
la cajita con recelo, cuando un toc toc a mi cubículo me despejo de mis
pensamientos lasivos, de lo que iba a pasar esta noche.

–Excelente
trabajo, (T/N), pero no podemos bajar la guardia, ahora ven a la bóveda, tengo
unos expedientes que quiero que arregles. —Dijo mi jefe mientras lo seguía,
para mi sorpresa de nuevo, pero esta no era una agradable, cajas totalmente
llenas de expedientes antiguos, apiladas esperando que las arreglara.

–Ojala
y puedas terminar antes de la salida, realmente nos urgen, gracias. –Dijo este
mientras salida, sin darme oportunidad de decir algo, suspirando pesadamente, empecé
a bajar las cajas llevándolas a mi cubículo, adiós tarde llena de pecados.

Mientras
trabajaba aburrida para escapar de la monotonía de arreglar expedientes, no
pude evitar envolverme de nuevo en aquel recuerdo de cuando nos conocimos.

La
música no paraba mientras, bailaba con él, los movimientos de mi cuerpo hacia él
se hacían a un más sugerentes, no sabía si era por la música, por el calor que hacía,
o simplemente aquel esqueleto me había hechizado con su actitud tan sugerente
hacia a mí.

–Mi
nombre es Gaster Sans, aunque puedes llamarme G.–Dijo este besando mi cuello.

Acercando
mi espalda a su pecho, siguiendo bailando, el esqueleto acerco sus dientes a
mis labios, dando un beso subido de tono, sintiendo como la lengua de este
invitaba a salir a jugar a la mía, respondiendo a este, ahogando unos gemidos
en la boca de este.

–Parece
que alguien quiere estar en otro lugar…. —Dijo susurrándome al oído, totalmente
embriagada de lujuria, acepte, tomándome este de la mano, jalándome a la salida
más cercana.

Mire
de reojo a mi amiga que estaba encima besándose con aquel minotauro, de manera
descontrolada, mientras que este tomaba de su cuerpo con igual lujuria. Ignorándola
por completo sabiendo que estaba bien, seguí caminando a la salida.

Saliendo
de aquel lugar, con mis oídos a reventar, caminamos con prisa por el
estacionamiento, nos dirigimos a un auto clásico color blanco. Antes a entrar a
este, me empujo levemente contra la puerta del auto, sintiendo como la
presencia dominante de aquel esqueleto me hacía sentir sumisa ante su mirada,
besándome de nuevo de manera intensa, no pudiéndome controlar mi cuerpo, lo
tome de la parte de su cuello, acercándole más a mí, inclusive este me levanto
con facilidad, atrayendo mi cadera a la suya, sintiendo como esta frotaba con
su notable erección, ahogando de nuevo unos notables gemidos.

–Parece
que no aguantaremos tanto, ¿eh? Conozco un lugar solo, nadie nos molestara ahí…–Dijo
lamiendo mi cuello.

–No
importa donde, solo quiero que me folles hasta que pierda la cordura. —Dije mientras
sentía como mi ropa interior su humedecía aún más.

–Jeh,
eres una chica que sabe lo quiere, ¿no? –Dijo este bajándome mi vestido,
dejando mis pechos al descubierto. –Estas llena de sorpresas, (T/N). —Dijo
este ronroneando lamiendo mis pechos, haciéndome gemir.

Me
bajo rápidamente, abriéndome la puerta, yo entre rápido, mientras que de un
momento a otro este apareció rápidamente en el asiento de conductor, arrancando
este con velocidad, mientras lo veía conducir, no pude evitar sentirme de nuevo
descontrolada, acercando mi mano a sus piernas de manera sugestiva,
acariciándola llegando a su entrepierna, este me miro riéndose, mientras que
con una mano, me acerco a su erección, con un dedo acaricie la notable longitud
de esta.

–Me
estas matando, ¿sabes? –Dijo este mirándome intensamente.

A
lo que me reí, mirando el camino, bajando la ventana, sintiendo como el aire
helado acariciaba mi rostro, aunque no sabía si fue el aire, pero poco a poco
iba recuperando la cordura.

Oh

Por

Dios

¿¡Realmente
le dije eso?!, ¿realmente me deje hacer eso?, recordado mis acciones, mis ojos
poco a poco se abrían como platos, mientras que un nerviosismo empezaba a hacer
nudo mi estómago, y este se agravo aún más sintiendo como poco a poco el auto
se iba deteniendo.

Nos
quedamos así por unos cuantos minutos, este apago el auto, mientras tragaba
saliva.

–Heh,
no me digas que te estas poniendo nerviosa ahora. —Dijo este mientras me miraba
por el retrovisor del auto.

–Tú
empezaste esto… tocándome de esa manera mientras manejaba…. Mmm. –Dijo este
riéndose en un tono bajo, desabrochándose el cinturón de seguridad, un zipper
que bajaba me hizo voltear, haciéndome ver a G, sentado  mostrándome su miembro totalmente erecto.

–Toma
la responsabilidad. —Dijo este mientras lamia sus labios.

Abrí
los ojos totalmente sorprendida, mientras que mi respiración era rápida, ¿Qué hacía?,
dios, ¿en qué me he metido? Lo mire a los ojos, supongo… Está bien… Solo es una
vez, ¿no?

Acercándome
al miembro de este lamiendo toda la longitud de este, mirando hacia arriba
viéndolo a los ojos y con aquella sonrisa que me hizo temblar, succionándolo este
lo oía gemir, mientras que sentía su mano en mi  cabeza guiándome a qué velocidad lo quería.

Poco
a poco me iba descontrolando aún más, el punto de tocarme mientras lamia su
miembro.

–Parece
que alguien ya no aguanta…–Dijo este atrayendo mi cabeza a sus labios, dando
un beso francés levantando mi vestido hasta mi cadera, sintiendo como aquellas
manos heladas masajeaban mi trasero de manera obscena, el sonido de algo siendo
desgarrado me tomo por sorpresa separándome de aquel beso, viendo como mi ropa
interior era rota…

–Me
debes unas nuevas bragas…–Le dije mientras lo miraba molesta, pero ese enojo
fue arrebatado rápidamente, mientras sentía que unos dedos jugaban dentro de mí…

–Creo
que eso no te debe de importar eso ahora, nena. —Atrayéndome de nuevo a sus
labios, mientras mis manos se aferraban con fuerza a su camisa, sintiendo como
jugaba con mi interior, tocando aquellos dulces puntos que me hacían ver al
cielo.

–Por
favor…–Suplicaba en su boca. —Por favor… follame… por favor—Mientras que mi
cadera se movía por si sola…

–Ya
no quieres que juegue contigo, ¿verdad gatita?, está bien, cumpliré tu
deseo.—Dijo este mientras sacaba sus dedos de mí, volteándome mi espalda contra
su pecho, haciendo que mis piernas subieran al volante, dejándome expuesta,
entrando su miembro en mí, gimiendo con fuerza, mientras que mis brazos lo
tomaban de su nuca.

–Dios…
estas tan estrecha…–Dijo este mientras movía su cadera, sintiendo cada
embestida, recargue mi cabeza contra su hombro.

–Ahhh…Ahh…S-sigue
por favor mas…–Dije mientras intentaba mover mi cadera desesperada de que
llegara mas al fondo.


reír a aquel esqueleto, mientras que aumentaba más el ritmo, nuestras bocas
chocaban con los gemidos mientras nuestras lenguas se acariciaban entre sí.

–Oh
por dios G…–Dije en cuanto sentí que tocaba la parte más sensible de mi
interior derritiéndome por completo.

–Heh
gimes tan delicioso mi nombre…Grita mi nombre muñeca, vamos hazlo por mi…–Dijo
este moviendo con aun más intensidad sus caderas, abriendo aun mis piernas, apretándolas
fuertemente.

–Ahh
Dios…–Dije perdiéndome en aquel pecado. –Ahh G…–Dije mientras que este traía
sus dedos a mi boca, jugando con mi lengua…

De
repente un flashazo en mis ojos me hizo cegarme, tapando mis ojos de inmediato.

–Oh
mierda…–Oí decir al esqueleto, mientras que parpadeo varias veces viendo un
reflejo de color azul y rojo…

–Jóvenes,
¿podrían bajar del automóvil?—Dijo una voz masculina llena de autoridad.

Mis
ojos se abrieron aún más tapándome mis pechos, oh no, oh no, no no no, sentí
como caí en el sillón en seco, mire alrededor y aquel esqueleto no estaba
dentro del auto, una sombra me tapaba la ventana en donde estaba aquel policía
mirándonos.

–¿No
crees que es de mala educación mirar a una dama desnuda? –Oí decir al
esqueleto, con tono molesto.

–Mira
quien lo dice, el que se la estaba cogiendo…–Dijo en voz despectiva este.

–Sí,
porque ella lo quiso, pero ¿no crees que grabarla sin su consentimiento es aún más
bajo?—Dijo este señalando la mano del policía, este la abrió mostrando su
teléfono, mis ojos se abrieron, si ese video salía, mi vida estará acabada…

–Te
pido amablemente que me des ese teléfono…–Dijo G en voz grave y enserio. –Si
no me lo das, oh amigo… Tendrás un mal
rato…

–¿Qué
me harás huesitos? ¿Asustarme hasta el hueso? –Dijo el policía en tono
sarcástico.

–Oye
muñeca, tapate los ojos, no quiero que veas esto…–Dijo mirándome sobre su
hombro, a lo cual obedecí con rapidez, agudizando mi oído, escuchando varios
pasos, y unas risas graves, de inmediato escuche unos gritos, y algo que se rompía,
y después de unos segundos un auto arrancando, abriendo mis ojos, mire a G
respirando agitadamente, mientas que este caía al suelo con fuerza.

–¡G!
–Grite sorprendida saliendo del auto con rapidez.

–C-creo
que no fue b-uena idea…–Dijo este en el suelo, me arrodille al suelo
mirándolo, tomando su cabeza en mis piernas.

–¿Qué
hago? ¿Estás bien? No te vayas… –Dije con miedo en mis palabras…

–Solo
dame un beso, y con eso me iré feliz… –Dijo este mientras tosía, con una
mirada débil.

Sentía
como mis ojos se llenaban de lágrimas, mire al frente y vi el celular del
policía totalmente destrozado. Acaricie su rostro mientras me acercaba a este,
dando un beso casto a sus dientes, su mano acariciaba mi cabello, mientras que
esta caía lentamente al suelo.

Me
separe de este, mientras que unas lágrimas caían a su rostro, atrayéndolo a mi
pecho.

–No
te vayas…–Susurre con dolor, no sabiendo lo que pasaba, mientras que lagrimas
pesadas caían, mi sorpresa fue que un ronquido me asusto, mire al esqueleto y
este estaba totalmente dormido.

Unas
ganas inmensas de golpearlo y besarlo invadieron mi ser, sonríe en mi boca,
mientras pensaba una manera de meterlo al auto, por suerte sabia manejar,
podría llevarlo a mi departamento.

Fue
todo un reto meter a aquel esqueleto gigante al auto, cayéndome varias veces inclusive,
pero extrañamente nada lo despertaba, cuando finalmente lo logre, me subí al
asiento del piloto, arrancando este a dirección a mi departamento.

La
mañana del sábado alumbraba mi ventana, despertándome levemente, mientras me acurrucaba
en cama, sintiendo como una fuerza ajena a mí me atraía a algo duro, abrí mis
ojos y mire al esqueleto sumamente dormido.

¿Cómo
había llegado aquí? Lo último que recuerdo es haber apagado el motor totalmente
agotada y cerré mis ojos un momento.

¿Y
qué hacia el esqueleto en mi cama? Me sonroje al verle dormido, se veía
extremadamente lindo, suspire pesadamente. Este lentamente abrió los ojos al
sentir que lo miraba.
–Buenos días…–Dijo este extrañado.

–Buenos
días…–Conteste mientras lo miraba a sus pupilas, este miro alrededor, y me
miró fijamente, sintiendo como me acercaba aun mas a su cuerpo.

–Sabes…
es curioso, eres la primera chica a la que defiendo, y también con la que paso
una noche completa…–Dijo este mirándome.

Lo
escuche, mientras que sentía que quizá no sería la última vez que viera al
esqueleto…

Sonreí
en la actualidad terminando todas las cajas de los expedientes, era tarde, y
era la única que se había quedado en el despacho, G de seguro está preocupado,
tome mis cosas con velocidad, cuidando el arreglo que me había regalado,
saliendo del edificio, para mi sorpresa, estaba ahí G esperándome con un
cigarrillo en sus dientes sonriéndome, en cuanto lo vi sonreí yo también,
lanzándome a sus brazos besándole con ternura y amor, mirándole totalmente
enamorada de ese esqueleto. Sintiendo que aquella sensación de que no sería la última
vez que lo viera nunca acabara.

Tres Almas, Un Solo Cuerpo. (G!SansxReader)

¡Finalmente he terminado! No la historia como tal, pero le adelante lo suficiente para tener un buen bloque de historia. Espero que les guste, cualquier observación o consejo sera recibida con las manos abiertas. 

Pequeñas advertencias: Tendrá mucho pero mucho nsfw, y a lo largo de la historia violencia.

Descripción: “Los ojos son la puerta del alma”

Contenido (iran por capitulo para evitar spoliers): NSFW, romance, g!sans.

Capitulo 1 –Pereza

Me encontraba
mirándolo incrédula, ambos acostados en una misma cama, mi cuerpo era atraído
al suyo por su brazo, mientras que en mi rostro sentía su respiración lenta,
estaba sumamente dormido de una manera que realmente me llegaba a sorprender, ¿cómo
era posible que un esqueleto durmiera tanto?, levante mis manos lentamente sin
intención a despertarlo, las acerque a su rostro tocando suavemente aquellas
fracturas que tenía debajo de su rostro y llegaba a su boca, al verlo tan
sumamente dormido me lleno de ternura, llenando su rostro de suaves besos. Comenzó
a quejarse suavemente, en señal de que no le molestaba, pero lo estaba sacando
de su sueño profundo, atrayéndome aún más el con su abrazo, levante levemente
mi cabeza alcanzando ver el reloj despertador, marcaba la hora siendo las 6:30
de la mañana, era temprano, pero tenía un día importante el día de hoy.

–G,
despierta. –Dije besándolo levemente de nuevo. –Tengo que ir al trabajo. —Dije intentándome
soltar de su abrazo.

G, solamente
se quejó de nuevo atrayéndome a su cuerpo, pudiendo sentir sus costillas contra
mi pecho.

–5 minutos más,
¿si, nena? –Dijo el volviéndose a dormir de nuevo, tenía un sueño demasiado
pesado, que me fue imposible mantenerme despierta.

Abrí mis ojos
con la confianza de que seguramente no había dormido mucho, me estire
bostezando pesadamente, estire mi cuello nuevamente para ver la hora. 8:30 de
la mañana.

–Ah son
8:30, no importa. –Dije acomodándome de nuevo en los brazos de G, cerrando mis
ojos de nuevo… 8:30… 8:30… NO PUEDE SER.

–AHHHHH –Solté
un grito bastante alto, despertando de golpe a G, saltando de cama, cayéndose
de esta inclusive.

–¿Qué
demonios te pasa? –Dijo el con un tono molesto, buscándome en la cama aun
todavía, pero solo me vio correr hacia el baño.

–¡NO NO NO!
Se me hizo tarde –Grite con desesperación quitándome las pijamas, entrando a la
regadera con mi cepillo de dientes. ¿Cómo se me pudo pasar?, ¿Por qué me quede
dormida? Hoy tengo una audiencia a las 9 de la mañana en el centro de la
ciudad, no puede ser, pensaba mientras me bañaba y cepillaba mis dientes al
mismo tiempo. Ruidos en la cocina me sacaron de mis pensamientos, termine de
bañarme, saliendo con una toalla a mi habitación de nuevo, notando que la cama
estaba tendida, la verdad esperaba ver a G acostado aun todavía, no pude evitar
sentirme culpable al pensar algo así.

Me vestí
poniéndome mi ropa interior, unas medias, una falda tableada, una blusa de
vestir blanca, con un saco negro, en el cuello de la blusa blanca puse un listón
formando un pequeño moño, delinee mis ojos levemente, no tenía tiempo para
arreglarme usualmente, mi cabello aún estaba empapadado, esto me pasa por
quedarme dormida.

Salí de la
habitación, dirigiéndome a la cocina, que estaba en un solo piso junto con la
sala y el comedor, notando a un G, solo vistiendo sus pantalones, pudiendo ver
sus costillas y su espina dorsal,  haciendo el desayuno.

–Wow. –Dije
sorprendida mirándolo, dedicándole una sonrisa.

–Tengo que
cuidarte, no puedo dejar que te vayas sin desayunar, ¿o sí? –Dijo sonriéndome
poniendo en la mesa un omelette, junto a un café con leche, me senté en la
mesa, lanzándole un beso, el contesto atrapándolo, digiriéndoselo en la boca.

–G, por
favor, ¿podrías llevarme? –Le dije mirándolo con una mirada suplicante, mirando
la hora 8:45 de la mañana.

–Claro nena,
en mi auto te llevare –Dijo el tomando café un una taza.

–No, en el
auto no, en uno de tus atajos… –Conteste, el solo me miro y me dijo:

–Lo siento
nena, recuerda que no puedo hacerlo, no quiero ponerte en peligro –Dijo
mirándome.

–Nada malo
pasara, te lo aseguro, pero realmente necesito que me lleves, no puedo quedar
mal en esta audiencia.

–Lo siento,
no puedo, te llevare en mi auto. —Dijo ya en un tono molesto.

Suspire, y
asentí con mi cabeza, comí lo más rápido posible el desayuno, me levante de la
mesa buscando varios documentos que tenía en mi maletín, sentí la mirada de G
sobre mí, cosa que me obligo a voltear, tenía esa mirada que ya conocía, esa
mirada que me desarmaba.

–Te ves…
increíblemente dulce con ese listón en el cuello. —Decía acercándose lentamente
a mí, dejando su taza en la mesa.

–G-gracias…–Dije
contestando nerviosa, si había algo que me intimidaba de G era su altura, media
exactamente 1.82 cm, mientras que yo media 1.54, seguía arreglando mis
documentos, sintiendo la presencia de G detrás de mí, no pude más que soltar un
suspiro pesado, sintiendo como mi cuerpo empezaba a temblar, sintiendo las
caricias de G sobre mi espalda, movía sus manos lentamente después para centrar
su atención a mis pechos, no pude evitar soltar un gemido.

–G, no ahora
no, tengo p-prisa –Dije entre gemidos, sintiendo como sus manos se movían de
una manera demasiado explicita sobre mi cuerpo.

–¿De verdad
no quieres?—Dijo el en un tono bajo susurrando en mi oído, haciéndome temblar aún
más, desatando el moño en cuestión, acariciando mi cuello… –Tu cuerpo me dice
otra cosa, (T/N), –Acercándome a su cuerpo, estrujando aún más mi cuerpo, de
un momento a otro me encontraba acostada sobre la mesa, mirando su sonrisa
complaciente, levantando mi falda, viendo mis medias.

–Espera no
las vayas a… –Dije pensando en las otras medias que me había roto en varias ocasiones,
pero el sonido de algo siendo desgarrado, me hizo dar cuenta que era demasiado
tarde – romper… ¿Cuántas medias llevas que me rompes? –Dije algo molesta
mirando su sonrisa al ver mi intimidad.

–No las
suficientes, nena –Dijo el acariciando mi clítoris, sacándome varios gemidos.

–Me encanta
oírte gemir, y más cuando juego con tu pequeño botón, realmente te vuelve loca.
—Dijo el sacando su lengua amarilla, note como su ojo amarillo se iluminaba con
fuerza, acercándose  a mí para darme un
beso francés bastante subido de tono, ahogando en sus dientes (?) mis gemidos.

–P-pero mi
audiencia, mi jefe- Ahh—Gemí con fuerza al notar que ya había entrado en mí,
moviendo su cadera con fuerza.

–G! Mi
tra-trabajo, mi jefe me va a llamar –Dije entre gemidos, mientras que sentía
como poco a poco iba perdiendo la cordura…

–No te
preocupes, ya tengo un plan para eso, ahora solo quiero oírte, quiero oírte
gemir mi nombre…—Dijo el mientras que movía aun con más fuerza sus caderas.

–A-ahh G…
–Gemí con fuerza.

–¿Cuál es mi
nombre completo, gatita?—Moviendo aún más sus caderas con fuerza.

–G-gaster Sans.
—Gemí con fuerza arqueando mi espalda, tomando sus brazos, de repente sentí
algo vibrar en mi bolsillo, era mi teléfono, sacándolo de este pero G, lo tomo
con fuerza.

–Mira nada más
quien es, tu jefe, (T/N). —Mostrándome mi teléfono y con el nombre de mi jefe,
oh dios no, movió sus dedo para contestar la llamada, poniendo el altavoz, tape
mi boca con mis manos para intentar ocultar mis gemidos, ya que G no se había
detenido.

–Buenos
días, Licenciado, ¿Cómo está? –Dijo G con una sonrisa mirándome, moviendo sus
caderas con un más fuerza.

–Buenos
días, ¿Con quién tengo el gusto?—Dijo algo extrañado mi jefe.

–Oh disculpe
que no me haya presentado, soy Gaster Sans, soy novio de (T/N). –Contesto el,
me mostré sorprendía al momento que dijo novio, la mesa comenzaba a moverse aún
más, mientras que me era casi imposible aguantar aún más mis gemidos.

–Disculpe
usted, que (T/N) no esté en estos momentos en el juzgado, pero realmente está
pasando un mal rato en estos instantes. –Dijo el deteniéndose, haciéndome
respirar rápidamente, destapando mi boca, intentándome reincorporar pero un
leve empujo de G, me había acostado de nuevo.

–¿Qué es lo
que tiene? ¿Se encuentra bien? –Se oía una voz preocupada.

G, me miro
sonriéndome de una manera maliciosa. –No ella no está muy bien, ella tiene
dolores intensos por su regla, déjeme me acerco a su habitación. –Dijo el
moviendo mis piernas subiéndolas a sus hombros, lo mire extrañada, me miro de
nuevo lamiendo sus dientes…

–¿Si escucha
como ella está gritando? –Seguido de esto entro con fuerza de nuevo, tocando
esa parte que me volvía loca, haciéndome gemir con fuerza.

–Ohh si lo
oigo, realmente está pasándola mal, ¿no es así?—Dijo mi jefe.

–S-sumamente
mal. —Dijo G siguiendo con aquel movimiento, al escuchar esto quise ocultar los
gemidos de placer con quejidos de dolor, pero era sumamente difícil.

–Oh mire,
creo que ella quiere decirle algo, en un momento se la paso. –Dijo el acercando
el teléfono a mi rostro, sonriéndome de nuevo con un tono tanto burlón.

–J-jefe no,
no se preocupe, a-ahora voy para allá, ya ahhh, ya la medicina pronto, ughh,
tendrá efecto, ahhh. —Dije con suma dificultad, mientras que intentaba fingir
un dolor que no existía.

–Si, si
(T/N), no te preocupes, aun el juez no ha llegado, si gustas puedes tomarte el día.
—Oí decirme algo consternado.

-N-no será
necesario, se lo aseguro, ahora ya voy en camino. —Conteste mientras tomaba aún
más con fuerza de los brazos a G.

–Bien
Licenciado, en un momento la llevo al juzgado, no se preocupe ahora mismo la
estoy cuidando. —Dijo poniendo atención al teléfono de nuevo.

–Si, si está
bien, Gracias por contestar mi llamada, un gusto en conocerlo Gaster Sans.

–El placer
es todo mío.—Dijo colgando mi teléfono, aventándolo al suelo, concentrándose de
nuevo en mí, tomando mis caderas para entrar con aun más fuerza en mi interior,
clavando sus dedos en mis piernas, dando fuertes embestidas.

–Ahhh G,
y-ya no puedo maa-s, voy a venirme—Dije gimiendo entre voces entre cortadas,
notando como poco a poco las puertas al paraíso eran abiertas para mí.

–No, no te
atrevas a correrte todavía, n-no te atrevas. —Dijo el haciendo aun con más
fuerza las embestidas

Tape mi cara,
con mis manos, mientras mordía mi labio inferior, no podía más…

–Por favor,
déjame, déjame correrme…–Le dije suplicante.

–No lo estás
diciendo bien, gatita, ¿Cómo se dice?—Dijo el

Lo mire extasiada,
el verlo solo me provocaba aún más placer, el sentir que el tenia demasiado
poder en mí, ese poder lo embriagaba y yo lo disfrutaba…

–Por favor, amo,
d-déjame correrme…-Suplique de nuevo, a lo que este me dio una mueca.

-Está bien,
sácalo nena, córrete para mí, d-déjame oírlo—Dijo el mientras que gemía aún más
fuerte, no podía evitarlo, arquee mi espalda, moviendo mis caderas sintiendo
como esa parte era tocada volviéndome loca.

–S-solo un
poco más, d-dios…—Dijo G mientras se acostaba en mi pecho, entrando aún más
en mí, sintiendo como sus brazos tomaban mis caderas, levantándolas de la mesa.

Un calor invadió
mi interior, oyendo gemir a G fuertemente, mientras que su respiración era
pesada y rápida, abrace su cuello con mis brazos acercándolo aún más a mi
pecho, mi corazón latía irregularmente al igual que mi respiración.

Besando su
frente este se comenzó a incorporar de nuevo, dando una pequeña risa.

–No sabes lo
hermosa que te ves ahora mismo, tan inocente, tan mía, tan corruptible…–Dijo
acercándose a mi besándome intensamente, dejando mis labios sensibles a su
tacto.

Me ayudo a
levantarme de la mesa, mientras miraba mis ropas y mi  cuerpo que estaba completo en sudor.

–¿Por qué no
tedas una ducha de nuevo?—Me miro preguntándome, pero yo ya lo había pensado
quitándome la blusa.

–¿Me estas
seduciendo? Porque realmente esta funcionado.., ¿quieres otro round?—Dijo el
acercándose peligrosamente a mí, a lo que abrí mis ojos y no pude evitar correr
al baño, soltando una risita nerviosa.

–L-lo
siento, más tarde, tengo que ir a trabajar.—Dije mientras le ponía seguro al
baño, aunque no tenía mucho sentido, ya que él se podría teletrasportar adentro
del baño, pero no lo hizo, solo lo oí reírse mientras se alejaba de la puerta.

El agua caída
sobre mi piel aún caliente por el toque de G, cerraba los ojos pensando, aun
incrédula todo lo que había pasado en menos de un mes con G, era bastante
intenso de verdad, como es posible que me haya enamorado tanto de un monstruo
como tal.

Con ese
pensamiento, si me vino a la mente aun otra duda, ¿Por qué G siempre se negaba
a teletransportarse conmigo? Cuando él lo hace no se ve que le produzca algún
dolor, y puede hacerlo cuantas veces quiera, pero ¿Por qué conmigo no?

Salí de la
ducha poniéndome una tualla, e mire al espejo limpiando el vapor atrapado en
este, mi rostro aun rojo por lo que acaba de pasar, y eso me trae otra pregunta
a mi mente ¿porque yo?. ¿Por qué de entre todos yo? Me mire al espejo notando
todas aquellas imperfecciones que me hacían sentir insegura, cuando conocí a G,
realmente me sentí intimidada, al verlo, a pesar de ser un esqueleto, era
bastante atractivo de verdad, con una personalidad bastante única también. No
pude evitar que se formara una sonrisa en mi rostro al recordad esa noche,
cuando el me hizo olvidar todo lo malo que pensaba de mí.

Me vestí,
cambiando mi look totalmente, me puse un vestido negro que llegaba a media
pierna, con cuello formal, me puse unos zapatos de tacón pequeño, seque
levemente mu cabello para que se formaran ondas en este, me maquille de nuevo
con más seriedad, me vi en el espejo, sonreí al verme, ¿le gustara…?

Salí de la
habitación tomando de nuevo mi maletín, G estaba sentado algo dormido de hecho,
con un cigarrillo en su boca, me acerque a él sin intención de despertarlo
dándole un beso en su frente, tocando la fractura que bajaba hasta su ojo.

–G, si
quieres me puedo ir sola, descansa…—Le dije susurrándole, mientras que unas
manos se aferraban a mi cintura soltando un leve suspiro.

–Y dejar que
vean a mi chica tan hermosa sola, ni pensarlo. —Dijo el acercando su rostro a
mi estómago. G se levantó cargándome, reí ya que sentía nervios al no sentir
nada debajo de mis pies. Con una mano sostuvo mi peso mientras que a la otra
atraía mi rostro al suyo, acercando sus dientes a mis labios, dando un beso
casto a estos.

–Deja me
pongo algo encima. —Dijo bajándome, acercándose de nuevo al sillón, había una
camisa de cuello de tortuga arrugada, poniéndosela ocultando sus costillas, lo
mire fijamente, no pudiendo evitar sonrojarme al verlo. Se puso una chamarra de
cuero con una capucha con pelo, ese es el G que conocí, el que cuando lo vi la
primera vez sentí como mi mandíbula caía de sorpresa. Y creo que pasó de nuevo
lo mismo, ya que G se acercó a mí tomando mi mandíbula cerrándola, dando un
beso a la longitud de esta.

–¿Nos
vamos?—Dijo el con una sonrisa

Capitulo 2 –http://bellbirthday.tumblr.com/post/145221581580/tres-almas-un-solo-cuerpo-gsansxreader